“Juegos de fábrica”. Crítica.

Nuevo formato del exitoso musical off.

Hace poco más de diez años se estrenaba el musical “Juegos de fábrica” creado por Nicolás Manasseri. El éxito los llevo a estar en cartelera durante tres años (en distintos espacios teatrales) e incluso a ser uno de los espectáculos off más nominados a los Premios Hugo 2014, donde Martina Zapico se llevó el galardón a revelación femenina. El tiempo pasó y este gran proyecto volvió a las tablas, pero con cambios significativos. En primer lugar, ya no se trata de un musical, sino que se reconvirtió en una obra de texto. Por otro lado, hubo algunos cambios en el elenco, actualmente conformado por Brian Sichel (“Argentina, 1985”), Pedro Maurizi, Fernanda Provenzano (partner de Manasseri, actualmente en el elenco de “Legalmente Rubia”), Victoria Casserly, Pilar Dantín (“Matilda, el musical”) y nuevamente Martina Zapico (“Petit Hotel Chernobyl”). Un nuevo formato que acentúa la fuerza de su texto.

La historia transcurre a principios del siglo XX en Argentina, época en la que el país recibió una gran oleada migratoria, en especial desde Italia. Fausto (Pedro Maurizi) un niño inmigrante de dicho país europeo comienza a tener problemas en la escuela y se refugia en una fábrica abandonada o al menos eso creía él, ya que en realidad el lugar se había convertido en la guarida de Uno (Brian Sichel), sus hermanos André (Fernanda Provenzano) y Juana (Victoria Casserly) y sus “amigos” Segundo (Martina Zapico) y Raúl (Pilar Dantín). Sin buscarlo, este espacio se convierte en un reflejo del mundo exterior donde las cosas no funcionan amablemente. El clasismo, las perversiones y la lucha por el poder se vuelven moneda corriente.

Nicolás Manasseri se destaca por crear puestas en escena hipnóticas cuyo poder visual se convierte en uno de los platos fuertes y esta no es la excepción. Gracias a un diseño escenográfico muy real y un excelente trabajo de iluminación logra un ambiente de mucha tensión y oscuridad que se contrapone a la dulzura de la niñez, un estilo que por momentos hace recordar al film “El Orfanato” de Juan Antonio Bayona. Pero lo más destacable es cómo todo este trabajo escénico, con un aire cinematográfico, pareciera arrastrar al espectador hacia la historia y hacerles olvidar que se trata de una obra de teatro.

Otro de los puntos más altos de este proyecto es, sin dudas, su elenco. Cada uno de los integrantes aborda de manera formidable a los personajes infantiles dotándolos de mucha personalidad y, sobre todo, sin sonar forzados o poco naturales. Si bien se percibe un nivel homogéneo en las actuaciones no se puede pasar por alto el hecho de que Fernanda Provenzano, Pilar Dantín y Martina Zapico interpretan a varones, algo que resulta en un gran acierto, tanto desde lo actoral como desde lo físico y vocal, ya que por la contextura y agudeza de la voz marcan una gran diferencia en relación al personaje de Brian Sichel, logrando así el destaque de todos.

Existen obras con mucha magia y “Juegos de fábrica” es una de ellas. Un proyecto que demuestra cómo una historia simple se puede contar con una fuerza arrolladora. Se presentan los martes a las 20.30hs en Ítaca, complejo teatral, mismo espacio donde tuvo lugar otro éxito de la dupla Manasseri-Provenzano “El funeral de los objetos”. ¡Imperdible!

Calificación

Dirección
Texto
Actuaciones
Escenografía y Vestuario
Iluminación

Existen obras con mucha magia y “Juegos de fábrica” es una de ellas. Un proyecto que demuestra cómo una historia simple se puede contar con una fuerza arrolladora.

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