Crítica: Medida por medida (La culpa es tuya)

Shakespeare para todos: la genialidad de Gabriel Chamé Buendía en el Teatro Politeama

Bajo la dirección del maestro del clown, regresa a escena esta versión vibrante de Medida por Medida. Protagonizada por un elenco de un talento descomunal —Matías Bassi, Nicolás Gentile, Marilyn Petito, Agustín Soler y Elvira Gómez—, la obra transforma el peso de un clásico en una experiencia física, humorística y profundamente reflexiva que acorta los siglos de distancia entre el Renacimiento y la actualidad.

¿Cómo representar a Shakespeare para que todo el mundo lo entienda? Más aún: ¿cómo lograr que el público se vaya del teatro con ganas de conocer más sobre el autor? La respuesta está en el escenario del Teatro Politeama. Lo que a menudo se percibe como un texto solemne o distante, aquí se transforma en una experiencia vibrante y luminosa de la mano de estos cinco artistas con un talento descomunal.

Desde el primer minuto, la obra lanza un aviso: nos vamos a reír hasta el final. Es de esas experiencias donde uno sale con dolor en el rostro de tanta carcajada. Sin embargo, detrás de esa risa hay una sincronía técnica asombrosa. Los actores demuestran una maestría física envidiable; aunque los chistes fluyen con la frescura de lo improvisado, se nota un entrenamiento milimétrico. Cada salto, cada gesto y cada remate están calculados para sostener una dinámica que no da respiro.

Lo que ocurre en escena desafía la lógica visual: aunque solo hay cinco artistas, la energía y versatilidad que despliegan son tales que el espectador tiene la sensación de estar ante un elenco mucho más numeroso. Esa capacidad para multiplicarse y transitar cada cambio de rol con entrega total es lo que convierte a la obra en una maquinaria teatral perfecta.

El clown como espejo del poder

La versión de Gabriel Chamé Buendía destaca por un enfoque transgresor que se apoya en el lenguaje del clown para diseccionar temas oscuros como el abuso de poder, la corrupción y la doble moral. De este modo, logra convertir esta “comedia de problemas” de Shakespeare en una pieza de teatro físico profundamente reflexiva.

Aunque la obra es una sátira, no deja de ser una tragicomedia con una visión pesimista. Shakespeare cuestiona la legitimidad de la autoridad a través de un gobernante que, al asumir el mando en Viena, actúa de forma tiránica y caprichosa. Es un espejo incómodo: un hombre que exige una moral puritana mientras él es el primero en incumplirla. Los artistas se hacen cargo de esta violencia con una entrega total, logrando que el mensaje golpee con la misma fuerza que un chiste.

Un puente entre el Renacimiento y la actualidad

La comicidad funciona mediante referencias directas a nuestra vida contemporánea y al contexto político-económico actual. Es increíble notar la mínima distancia que separa los planteos renacentistas de nuestra realidad.

Más allá de la observación social, la obra es una vorágine física y una locura extraordinaria de trucos que cautivan por su adrenalina implacable. Es, en definitiva, una de esas obras que hacen bien al alma. Nos permite salir del teatro mucho mejor de lo que entramos, con el pecho inflado de alegría y la mente despierta.

Ficha Técnica:

Elenco: Matías Bassi, Nicolás Gentile, Marilyn Petito, Agustín Soler y Elvira Gómez.

Dirección y Adaptación: Gabriel Chamé Buendía.

Teatro: Teatro Politeama (Paraná 353, CABA).

Entradas: Disponibles en la boletería del teatro o a través de Plateanet.

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