Tres actos de amor ||. Crítica.

Adriana Grinberg reúne tres obras en una, usando al amor como eje.

Esta es la segunda etapa de una serie de obras breves, cuyos conflictos tienen al amor y al desamor como hilo conductor. La producción está divida en tres partes. La primera, envuelta por las idas y venidas de un amor joven, la segunda marcada por una adicción y la tercera por el amor más genuino de los amores. En todas, el corazón toma posesión por sobre la razón, tanto en los conflictos como en la resolución de estos.

La primera se llama “Jugada”, está escrita por Alejandra Guastia. Andrés y Emilse son los protagonistas, aunque también aparece un tercer personaje, Juan, quien es también pieza clave de esta breve historia. Situada en la ciudad porteña pero de los años 90, aquí se fusionan dos pasiones, el amor y el juego.

“Lunas y anillos”, de Soledad Larumbe, se situa en otro planeta, y el año 3026. Armando y Bárbara, dos personas indecisas, aunque empujadas por el corazón, tranzan entre idas y vueltas por decidir su futuro y su presente.

La directora, Adriana Grinberg, es la dramaturga de la última parte: “Pequeña pluma enrulada”. Con el amor, la maternidad y la infancia a flor de piel, este relato nos muestra a lo que parece ser una abuela, al cuidado de una niña que espera con ansias la vuelta de su madre, quien se fue hace tiempo.

En lo narrativo, a pesar de ser 3 relatos de diferentes dramaturgas, el hilo conductor lleva muy bien los relatos, que se diferencian quizás en los diálogos y las formas. Alguno mas literario, otro mas coloquial, alguno más dramático y otro más humorístico. Obras que por momentos esquivan lo trágico, aunque a veces es inevitable.

La puesta en escena y el vestuario ayuda mucho a inmiscuirse en los relatos, en donde los actores y las actrices forman parte y llevan al espectador a prestar atención a la escritura del drama. Paula Berré, Edith DI Blasio, Agustina Kramer, Andres Morello e Ignacio Sáez, tienen una destacada y correcta interpretación que va de la mano de la producción, quienes en conjunto logran priorizar lo importante de cada escena.

Una obra, constituida por tres obras lindas y bien lograda. Las tres contienen el nivel de drama necesario y el elenco esta a la altura de la misma. El amor como núcleo en tres historias completamente diferentes, que dejan en evidencia que lo esencial es invisible a los ojos y a la razón.

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