“Una terapia integral”. Crítica.

Estreno en calle Corrientes.

Muchos dicen que cocinar es terapéutico y si a alguien le quedaba alguna duda ver “Una terapia integral” le hará confirmarlo. Desde el pasado 4 de julio se levantó el telón del Teatro Metropolitan (Av. Corrientes 1343, CABA) para dar lugar a esta comedia donde los problemas se amasan. Protagonizada por un elenco estelar: Juan Leyrado, Carola Reyna, Paola Krum y Carlos Belloso bajo dirección de Nelson Valente y con dramaturgia de Marc Angelet y Cristina Clemente.

Desde hace algunos años pareciera haberse creado un subgénero de comedia teatral, uno que podría titularse “comedias terapéuticas”, del que han salido exponentes muy famosos como “Toc Toc” o “Bajo terapia”. Obras en las que un grupo de desconocidos se encuentran en un consultorio y deben enfrentarse a una sesión muy particular. Este mismo camino es el que recorre “Una terapia integral”, pero con una pequeña vuelta de tuerca o, mejor dicho, un pequeño golpe de horno alejándose de lo meramente analítico y centrándose en el mundo culinario.

Toni (Juan Leyrado) es un panadero emblemático y anotarse en uno de sus famosos cursos de cómo hacer pan es el objetivo de muchos, pero pocos son aceptados. En esta oportunidad solo tres personas pudieron pasar ese filtro: Nieves (Carola Reyna) una cardióloga estructurada, Bruno (Carlos Belloso) un multimillonario algo excéntrico y Laura (Paola Krum) una joven religiosa, insegura y por momentos muy infantil. Todos ellos llegan a la cocina por diferentes motivos, pero el curso que se van a encontrar es muy distinto de lo que esperaban y muchos sentimientos reprimidos saldrán a la luz.

La pieza se divide en cuatro momentos muy diferenciables basándose en el propio proceso de hacer el pan. Este recurso se muestra de forma clara en escena lo que le permite al espectador saber cómo se va a ir desarrollando la historia y qué vendrá después. Algo parecido a ver una película vía streaming y saber cuántos minutos faltan para que termine. Si bien esto podría jugar en contra si se trata de un asistente ansioso, la obra se caracteriza por un gran dinamismo y avanza con buen ritmo logrando dejar esto de lado. Por supuesto que un elenco con mucho escenario en su haber ayuda muchísimo para lograr esta fluidez.

Además de lo actoral, la puesta en escena es punto muy destacado desde la perspectiva visual. Por un lado, Jorge Ferrari toma la estética minimalista de las cocinas actuales para armar una escenografía muy bella que abraca perfectamente las dimensiones del escenario y permite el destaque de todos los actores. Y, por otro lado, el diseño de iluminación de Matías Sendón también sigue esta línea minimalista que, con un único color, logra un efecto de uniformidad y perfección. Pero más allá de lo bello, lo que llama la atención es lo ambigüedad enunciativa que propone. Un lugar en donde pareciera que no hay nada que ocultar se cocinan muchos secretos.

“Una terapia integral” es una comedia con una estructura clásica que sigue la línea de las antecesoras ya mencionadas, pero que logra su propia personalidad. Una buena opción para pasar un rato ameno y disfrutar de un gran elenco y, por supuesto, luego darse una vuelta por la panadería. Se presenta de jueves a domingo en el Teatro Metropolitan.

Calificación

Dirección
Texto
Actuaciones
Escenografía
Iluminación

Una buena opción para pasar un rato ameno y disfrutar de un gran elenco y, por supuesto, luego darse una vuelta por la panadería.

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