“Tenemos que hablar” de Mariano Galperín, crítica

Todo el mundo esconde algo. Ya sea grande o chiquito, importante o efímero, desde una acción hasta los mismos pensamientos. La frase “tenemos que hablar” juega en más de un sentido con la pelicula. Brilla en la ausencia de diálogos, rima con la situación de cada personaje y resuelve de manera poética el desenlace. Es una oracion muy sencilla, con un significado simple, pero que pocas veces se pone en práctica. La película simplemente expone como sería una situación en la que la palabra brille por su ausencia.

Un grupo de parejas, con distintos tipos de relaciones entre ellos, se reúne a cenar para festejar el cumpleaños de uno de ellos, Martín. Sin embargo, y a pesar de que interactúen entre sí, cada uno está enfrascado en sus propios pensamientos. Problemas laborales, incomodidades personales, problemas de apuestas, sexo, ansiedad, cuándo se va a terminar la cena y se van a ir todos. La cabeza de todos está ensimismada en sí misma, llena de secretos que quieren esconder o deseos que necesitan salir. Pero nadie dice nada.

El elenco se compone de manera coral. Mónica, Martín, Tamás, Paula, Mika, el Bebu y Tony. Todos protagonistas, todo conocidos, nadie muy querido por nadie. Cada uno de ellos es dueño único de sus pensamientos y sus problemas. Y aunque se nieguen a compartirlos verbalmente con el resto, sus gestos los delatan. La ansiedad de Tomás, el desinterés del cumpleañero, la poca gracia y hasta desagrado que genera Tony. Todas estos sentimientos son, aparentemente, propios y disimulados, hasta que la cámara llega a la persona de al lado y el teatro se cae.

La obra tiene un mensaje muy claro. Y aunque busque transmitirlo con humor no le resta seriedad. Hay que hablar. Los personajes realmente necesitan expresar lo que sienten, sus preocupaciones y sus secretos. Pero nadie lo hace, y a medida que avanza la noche cada uno de ellos se va sintiendo peor, más enojado, asfixiado y superado por la situación. El título rima en cada momento con su película, hasta el plano final y la última respiración de sus personajes.

“Tenemos que hablar” fue escrita y dirigida por Mariano Galperín. Dentro de su elenco se encuentran Marina Bellati, Marcelo Xicarts, Luis Ziembrowski, Guille Pfenning, Moro Angeleri, Diego Cremonesi, Malena Sánchez, Elvira Onetto y Francisco Garamona. La música, que está presente todo el tiempo para descontracturar la escena, estuvo a cargo de Ringo Galperín. Mientras que la fotografía fue responsabilidad de Alejandro Giuliani.

A manera de cierre queda decir que “Tenemos que hablar” es una producción redonda. Trae a la conversación un tema serio y real, y lo demuestra con un concepto de producción nuevo y refrescante, ningún diálogo sale de la boca de los personajes. Es una mezcla de monólogos internos entremezclados y condicionados por la presencia de los otros. Todos los personajes encuentran su momento para desarrollarse, a pesar de ser muchos. Y como comedia funciona de manera sólida.

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