Después de ser atacada brutalmente por su esposo, Juana regresa a su casa. El marido está prófugo y ella inicia sola su recuperación. Por Bruno Calabrese.

A lo largo de 2018,  en Argentina fueron contabilizados  241 femicidios. Y en lo que va de este 2019, hubo 54. La violencia de género sigue presente en la sociedad y es un tema que el cine ha abordado de manera recurrente. Quizás la película más realista sobre esa temática sea la española “Te doy mis ojos” del año 2003. La misma retrata de manera clara la vida de una mujer maltratada por su marido, interpretado por Luis Tosar y nos ayuda a entender la situación de las mujeres que pasan por el mismo infierno, a la vez que nos responde a las preguntas de por qué vuelve con él cuando consigue empezar a escapar de su hogar. En su ópera prima Jimena Monteoliva aborda el tema desde otra perspectiva, en una película que por momentos roza lo fantástico y lo sobrenatural.

Juana (Cecilia Cartasegna) es encontrada por su vecina en el piso, bañada en sangre. Ese es el  principio de un thriller que nos va a exponer  la problemática. La joven estaba embarazada, el cual pierde a causa de los golpes propinados por su esposo, quien tras el episodio se dió a la fuga Al regresar a la casa, que está siendo remodelada, comienza a experimentar situaciones extrañas, golpes en la habitación preparada para la llegada de su hija y hechos curiosos que hacen dudar a a la proagonista sobre si lo que ocurre es real o es simple sugestión por la situación traumática atravesada.

En esa primera mitad la directora explora en las herida producidas en la psiquis de Juana. Utiliza ciertos elementos del género fantástico para abordar una temática compleja y cotidiana. La protagonista trata de rearmar su vida, en soledad, con el peso de lo sucedido encima. Cuando  parecen ir cerrando, la película pega un vuelco total. Con la reaparición de su esposo, deja lo fantástico para transformarse en un drama doméstico. Es quizás en ese momento donde se desarrolla lo más interesante de la película. Se empieza a vislumbrar la manipulación por parte de su esposo sobre una vulnerable Juana. La tensión en el ambiente se hace presente ante la actitud avasallante del marido sobre una mujer que no reacciona ante las permanentes acusaciones de que ella es la culpable de todo lo sucedido.

La película cuestiona la propia cordura de su protagonista y genera intriga sobre aquello que se expone en base a una construcción argumental interesante. Aunque sobre el final se vuelca más a la violencia explícita. Igualmente la película no decae en el ritmo y mantiene la expectativa hasta el final.

“Clementina” es un drama de terror, como el que tiene que vivir Juana al no poder salir de ese laberinto que le propone un ser violento y despiadado. Un villano que no es ficción, sino que existe donde uno menos lo espera. Una película que nos interpela y que duele ver, pero que sirve para reflexionar.

Puntaje: 85/100.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *