Mañana llega a las salas de cine el último film del director iraní Jafar Panahi titulada “No hay osos”. La película fue estrenada originalmente en el Festival Internacional de Cine de Venecia 2022 en donde se llevó el Premio Especial del Jurado y a partir de allí comenzó su camino internacional, algo que suena muy normal hoy en día, pero que al tratarse de una cinta filmada en la clandestinidad y dirigida por un realizador perseguido por el régimen de en su país natal, cobra aún mayor peso y trascendencia. Con mix entre ficción y realidad, la cinta refleja lo que Panahi debió atravesar para realizar su obra, previo a la detención en julio de 2022 y su posterior liberación a comienzos del año pasado.

“No hay osos”, sigue la línea de los últimos films del realizador iraní en donde él es su propio protagonista y se interpreta a sí mismo. En esta historia el director se encuentra en pleno desarrollo de su nueva película que se rueda en Turquía, pero que debe dirigir a distancia para no ser detenido. Es así que, con una pésima conexión a internet, Panahi da las indicaciones a su equipo por videollamada desde su notebook, algo que obviamente complica todo. A la par, el director se ve implicado en un problema dentro del pueblo en el que está viviendo, un lugar marcado por las tradiciones y costumbres que lejos está de comprender y empatizar.

A través de una película dentro de otra, el film se presenta como un puente entre dos mundos muy diferentes, por un lado, el Irán cerrado en el que la religión y el poder atrapan a su población y los limita a una vida simple pero sesgada y, por el otro, el Irán que busca ser libre y que se rebela ante la injustica. Aquí el Panahi de la ficción se plata en sus convicciones como lo hace el real y continúa con su arte sin importar las consecuencias que esto le pueda traer.
A simple vista el film pareciera ser una historia tranquila, hasta incluso para ojos occidentales algunas situaciones parecerían bizarras, pero si se mueve el velo superficial se encuentra algo complejo y tenso, en el que el simple hecho de tomar una fotografía puede desencadenar un grave problema, más aún rodar una película.

“No hay osos” es un ejemplo de la fuerza del cine y de la pasión de quienes lo hacen. Jafar Panahi sigue brindando su arte y sorprendiendo con cada trabajo. Un film para disfrutar de un de los directores más grandes de la actualidad y conocer la actualidad de un país muy lejano para estas tierras.
Calificación
Dirección
Guion
Actuaciones
Fotografía
Edición
“No hay osos” es un ejemplo de la fuerza del cine y de la pasión de quienes lo hacen. Jafar Panahi sigue brindando su arte y sorprendiendo con cada trabajo. Un film para disfrutar de un de los directores más grandes de la actualidad y conocer la actualidad de un país muy lejano para estas tierras.




