“Los Días Chinos”: Crítica

TRIBULACIONES DE UN CORDOBÉS EN CHINA: Observación y Reflexión de un artista en primera persona

Después de ser seleccionado para una residencia de Escritura en China, y tras varios años de postergaciones, Santiago Loza realiza su tan ansiado viaje, cuando ya no lo esperaba, cuando sentía que todo estaba perdido.  De esta manera Los días chinos se presenta como un documental de observación de la exótica geografía y cultura oriental pero al mismo tiempo una reflexión intima de un realizador que nos revela su interior.

Loza se convierte en su propio personaje y a través de su voz en off, siempre fuera de campo, expone sus pensamientos, miedos y fragilidades pero también su fascinación por los lugares y las personas.   Este diario de viaje que nos propone se compone de segmentos visuales que retratan su día a día en China: paseos por distintas ciudades, viajes en tren, edificios y escenas de la vida cotidiana de los locales.  También hay poemas inspirados por esos momentos, que se muestran en texto, dándole de esa manera protagonismo a la palabra escrita que es tan esencial en el cuerpo de obra del artista.   Finalmente la bella narración, siempre profunda y sensible, es la que potencia las imágenes.

La distancia y la soledad son propicias para la introspección y por eso Los días chinos es una obra confesional.  Aunque las imágenes captan exteriores de un país lejano, lo que se nos cuenta retrata el interior de una persona que pertenece a nuestra tierra.  La incertidumbre de un presente que está eclipsando el futuro.  Loza desliza que estamos ante su última película.  Todo está en constante movimiento, lo malo pasa y solo lo que se registra queda inmortalizado para siempre.  Como estos 63 minutos de poesía.

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