En exclusiva dialogamos con Marco Antonio Caponi, Minerva Casero y Carla Quevedo, tres de los protagonistas de la nueva serie de Amazon Prime Video: “Iosi, El Espía Arrepentido”. En la entrevista nos cuentan desde cómo abordaron la construcción de sus personajes hasta cómo los interpeló, en lo personal, la noción de contar una historia verdadera y trágica de nuestro país.
-Marco Antonio, ¿cómo te llegó la propuesta y cómo la estás vivenciando?
(MAC)-Yo había trabajado con Sebastián Borensztein en la “Odisea de los giles”. A través suyo, de Daniel Burman y de Prime Video me llegó la propuesta. Fue cuestión de ver los guiones y cómo sería mi personaje, para comprender que esta historia no me la quería perder bajo ningún concepto. Así que estoy muy feliz y orgulloso por haber podido leer todo esto que hoy veo. Me encanta.
Esta historia no me la quería perder bajo ningún concepto”.
-Marco, ¿qué personaje interpretas en la serie?
(MAC)-Interpreto a Luis Garrido, amigo de Iosi de la fuerza, también trabajo en los servicios de inteligencia sumergido en aguas un poco más sombrías. Es un personaje que está todo tiempo intentando aprovechar los grises de la ley para hacer sus negocios, hasta que llega él a manejar esos grises y el resto es cuestión de imaginárselo. Además, Luis, como amigo de Iosi, sabe bien quién es José realmente.
-Minerva, ¿cómo vivenciaste tu incursión en esta serie, siendo que tanto tu papel como el de Carla Quevedo, son dos personajes muy potentes y de gran peso? Contanos, ¿qué rol jugas dentro de la ficción?
(MC)-Mi incorporación a la serie fue una experiencia extremadamente grata. Me gustó muchísimo llevar a cabo mi personaje. El mismo es muy particular; se trata de una chica joven que se vincula sentimentalmente con Iosi, y va mostrando, poco a poco, aspectos de su personalidad convirtiéndose en un problema para él. Te puedo decir que fue una vivencia increíble hacer este papel; estoy muy contenta.
-¿Tuviste que investigar mucho el tema de los atentados en las comunidades judías? ¿Cómo lo abordaste el personaje?
(MC)-Con respecto a los atentados y demás, yo tenía bastante conocimiento sobre el tema, ya que soy una persona que le gusta estar leyendo e investigando. Pero lo abordé más desde el análisis de la época, puesto que lo acontecido sucede entre las décadas de los 80′ y ’90. Entonces, como soy una persona que nació en el ’99, tuve que situarme en ese momento de la historia. Por lo tanto, un poco parte del proceso fue situarme en un espacio y tiempo distinto al que vivo actualmente.
Un poco parte del proceso fue situarme en un espacio y tiempo distinto al que vivo actualmente”.
-Carla, ¿de qué va tu personaje y cómo se involucra en la historia?
(CQ)-Mi personaje es Eli, una chica joven que pertenece a la comunidad judía y está muy involucrada. Tiene principios muy claros y fuertes; participa activamente en la militancia política. Y sobre todo es una judía, no tanto por lo religioso, sino más bien por el aspecto comunitario del judaísmo. Es decir, Eli se siente muy parte de esa comunidad más allá de su vínculo estrictamente religioso. Por otra parte, ella tiene un pasado complicado, oscuro, que todavía la atormente y va a perseguirla a lo largo de toda este temporada; pero también vamos a espiar algo de esta misma Eli, mucho tiempo después, ya con cuarenta y pico de años, y vamos a conocer a otro personaje, distinto al de aquellos años ’80 y ’90. Así que fue un enorme desafío y estoy muy feliz por mi participación en esta gran serie.
Fue un enorme desafío y estoy muy feliz por mi participación en esta gran serie”.
-Marco, ¿cómo abordaste vos la construcción de tu personaje?
(MAC)-De alguna manera yo viví un poco toda esa época aunque era chico, y no sé si me sumergí tanto en lo histórico para la construcción de mi personaje, sino que trate de comprender sensiblemente lo doloroso que fue ese momento y los agujeros negros que quedan ahí en relación a descubrir qué es lo que hay. Me llamaba mucho la atención la cantidad de capas que hay debajo de todo esto, y empecé a construir desde ahí, desde ese lugar. Justamente, Garrido es parte de todo esto sin saber a qué termina de pertenecer; entonces, traté de armarlo desde la frialdad de quien piensa que éste es un punto de partida muy importante para plantear estrategias y hacer negocios. A mí me pasa que, cuando leo un guion y veo que los personajes están tan claros dibujados y tienen tanta dimensión, sólo queda pulirse uno para dejarse atravesar por el mismo y que respire a través de uno. De alguna manera, uno logra comprenderlo luego al verlo y terminar de vivirlo. Entonces, siempre trato de estar lo más presente posible para que el personaje encarne y haga su trabajo. Pero bueno, siempre leyendo e investigando, hablando con gente que estuvo y vivió lo sucedido. Te repito, nací en el ’83 y todo esto, de alguna manera, me atravesó y fue parte de mi infancia y de mi historia, y tengo mucha gente que ha sufrido por esto. Es un tema que, en lo personal, me genera mucha conmoción.
Trate de comprender sensiblemente lo doloroso que fue ese momento y los agujeros negros que quedan ahí en relación a descubrir qué es lo que hay”.
-¿Pudiste hablar con Horacio Lutzky y Miriam Lewin, los autores del libro en que se basa la serie?
(MAC)-No, no pude hablar con ellos. De hecho el libro es algo que voy a leer luego, porque me gusta construir personajes desde la imaginación, es decir, ver de qué manera puedo ficcionar todo esto para poder hacer mi trabajo desde mi universo imaginario. Después sí voy a hacer el trabajo de sumergirme en el libro, y ojalá pueda hablar con los autores.
Me gusta construir personajes desde la imaginación, es decir, ver de qué manera puedo ficcionar todo esto para poder hacer mi trabajo desde mi universo imaginario”.
-Minerva, ¿cómo te interpela a vos como argentina y con tan corta edad hacer esta serie? ¿Y cómo vivís la emoción de su estreno?
(MC)-Siéndote totalmente honesta, no la puedo contener en el cuerpo. Es mi primera experiencia de este estilo, de tanta magnitud y me trae varios sentimientos: muchos nervios, mucha emoción… con muchísimo entendimiento sobre lo importante de la historia que se cuenta. Y, en lo personal, estoy con una expectativa enorme y gran entusiasmo, porque me siento realmente muy orgullosa del trabajo que hicimos todos.
-Carla, ya venís con una profesión como actriz y escritora, ¿cómo lo vivís en el cuerpo y cómo lo interpelas?
(CQ)-Me atraviesa profundamente, porque si bien es una ficción, la misma está basada en hechos reales, exponiendo y profundizando sucesos históricos importantísimos de nuestro país, ya que se trata de una de las conspiraciones más grandes de nuestra historia. Entonces, como argentina me interpela, me interesa, me parece que era hora que se cuente este hecho de esta manera tan comprometida. En cuanto a cómo lo atravesé, la verdad fue con mucho entusiasmo y dificultad, porque filmamos en plena pandemia donde recién estábamos empezando a volver a la vida normal, a la cotidianidad del trabajo, del encuentro con los otros; pero disfruté mucho el proceso: me gustó hablar un poco en hebreo, entrenar rikudim… todas cosas que se ven muy brevemente en la serie, pero que requiere de mucha preparación por parte de los actores. Así que más allá de todo el interés y de la profundidad que tiene el tema, en lo que fue el proceso y el trabajo exclusivamente actoral, realmente me pareció una experiencia hermosa, de un grupo humano muy lindo, y de volver a compartir y reencontrarnos con gente de nuestra industria para contar una historia tan importante. Esto, obviamente, se agradece y lo entiendo como un gran privilegio.
Si bien es una ficción, la misma está basada en hechos reales, exponiendo y profundizando sucesos históricos importantísimos de nuestro país, ya que se trata de una de las conspiraciones más grandes de nuestra historia”.
-Marco, ¿en qué lugares principalmente se rodó la serie y en qué sinagoga?
(MAC)-Yo no estuve filmando en una sinagoga, las chicas sí. A mí no me tocó rodar acá; filmé en Montevideo durante tres o cuatro meses. Mi personaje siempre iba como marchando, no tenía un lugar físico. Y como dice Carla, fue una experiencia dentro de otra porque fue lo primero que se volvió a hacer en el medio de la pandemia. Hoy visto en retrospectiva tiene un sabor bastante particular, lo digo porque no sabíamos si podíamos todos los días seguir con el rodaje. Por suerte, se hicieron las cosas bien y no tuvimos un sólo contagio, pudimos avanzar pero siempre estaba latente la posibilidad de tener que frenar diez o quince días, lo que hubiera generado mucho desajuste. Pero salió todo muy bien. Fue una experiencia maravillosa, nos tocó un grupo increíble y estuvo lindo irse a filmar un poquito a ese oasis que es Uruguay.
Entrevista: Javier Erlij
Edición periodística: Andrea Reyes




