“Living” de Oliver Hermanus. Crítica.

Ponerle un palo a la rueda de la monotonía de la vida.

Nacer es equivalente a morir. Del primero al último, los respiros tienen una cantidad finita. Pero eso no nos preocupa, simplemente se acepta o niega olímpicamente. Lo importante siempre es qué hacemos con ese tiempo que se nos da, como podemos disfrutarlo al máximo. Aunque a veces esto no sucede y la cotidianidad nos atrapa en una densa red de la que nos cuesta salir. 

En esa etapa se encuentra el personaje principal de “Living”, Bill Nighy. La película de Oliver Hermanus forma parte de la sección Nuevos autores de la 37º edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Basada en “Vivir”, obra maestra, de Akira Kurosawa de 1952, y con guión del Premio Nobel de Literatura Kazuo Ishiguro.

Un viejo burócrata inglés recibe una fatídica noticia: le quedan 6 meses de vida. Por este motivo decide romper con su rutina de infinitos papeles y horarios de oficina, para aprender a vivir la vida con alegría. En su camino conocerá a dos personas que intentan enseñarle, cada uno con su método. Generando que el amargado Sr. Williams pueda disfrutar sus últimos días sobre la tierra.

Una película de corte clásico, sobre todo en su estética y gráfica, rematada de manera redonda. Esto quiere decir que a niveles técnicos hace todo bien, sobresaliendo el departamento de arte y su reconstrucción del Londres de posguerra. Sin embargo, el trabajo de Bill Nighy es superlativo. Teniendo mucho más tiempo en pantalla que cualquier otro actor, nos entrega una de sus mejores interpretaciones de todos los tiempos. 

Desprendiendo una alegría melancólica o siendo tristemente alegre, si se permiten las contradicciones, “Living” de Oliver Hermanus es toda una experiencia. Su lento desarrollo hace que su clímax se viva aún más intensamente. Aunque su tercer acto dure un poco más de lo que debería. 

Calificación.

Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Música
Actuación

Desprendiendo una alegría melancólica o siendo tristemente alegre, si se permiten las contradicciones, “Living” de Oliver Hermanus es toda una experiencia. Su lento desarrollo hace que su clímax se viva aún más intensamente. Aunque su tercer acto dure un poco más de lo que debería. 

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Francisco Mendes Moas

Estudio, hago y escribo sobre cine. Mi relación con el séptimo arte siempre peligra con convertirse en una peligrosa adicción.

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