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“Leave no trace” de Debra Granik. Crítica

La vida ermitaña en los bosques.

“Leave no trace” (traducida como Sin rastro) se estrenó en Sundance en 2018 y puede verse en Netflix, bajo la dirección de Debra Granik. Atrapante historia de un padre y su hija que buscan el camino para superar desventuras y al sistema.Granik en “Leave no trace” propone una versión cinematográfica para el libro de Peter Rock llamado “Mi abandono” (2009), el cual a su vez se inspira en un hecho real publicado en la prensa norteamericana en el año 2004. Por estos días, Granik estaría trabajando en la adaptación de otra novela.

Desde su primer acto, los personajes de “Sin rastro”: Caroline, interpretada por Thomasin McKenzie (Viejos) y el de su padre Will (Ben Foster), se deslizan como peces en el agua en un hábitat que, desde el primer momento, parecen haber elegido, y que en pantalla desborda de helechos y musgos. Escenas después es posible descubrir algo de la ingeniería de supervivencia que les permite morar en una reserva natural, en lo que sabremos en minutos posteriores que es un bosque de Portland, Oregón.

En algún momento de la historia también irán a la ciudad a buscar provisiones y volverán, por elección propia, a la vida en los bosques. En medio de ese aislamiento voluntario, el temor pareciera no asociarse a lo agreste de ese reino al aire libre (la humedad, bajas temperaturas, peligros varios), sino a todo aquello que podría interrumpir la cotidianidad.En “Leave no trace” surgen indefectiblemente conexiones filosóficas y narrativas con obras clásicas de la literatura como Walden (1854) de David Thoreau, y en lo que hace a otras propuestas que estuvieron en la misma plataforma, el caso es el de “Capitán Fantástico” de Matt Ross (2016). Se trata de narrativas que incluso sostienen algunos vasos comunicantes con “Nomadland” (2020), en el sentido en el que todas se inspiran en la soledad o el aislamiento de la vida promedio en las ciudades, tras la desilusión/desigualdad trazada por el capitalismo.

En el viaje donde padre e hija ejercitan el desapego y la huida, también se conocen algunos detalles de un pasado traumático. El dilema final será responder (en sintonía con otras historias donde el aislamiento aparece como un componente de la trama) a la pregunta en torno a cuánto necesitamos de los demás para seguir adelante.

Crítica: Celina Salvatierra

Edición periodística: Andrea Reyes

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