“La sociedad de la nieve” de J.A. Bayona, Crítica

Es impresionante y aterrador al mismo tiempo ver de lo que es capaz el ser humano para sobrevivir, para contar su historia. Además de la capacidad de resiliencia que brinda hasta las fuerzas más impensadas en los momentos oscuros y perturbadores. Si existe algo que caracteriza a la especie humana, es ese deseo de vivir, imponiéndose a todos los obstáculos y adversidades imaginables.

La “Sociedad de la nieve”, la última película del director J.A. Bayona, transporta al espectador, nuevamente, a la terrible tragedia de los Andes que tuvo como protagonistas al equipo de rugby uruguayo. Sin embargo, este film y su director demuestran una habilidad asombrosa para transmitir un sentimiento no solo de espectador, pero también de testigo. Un protagonista más, que conoce y entiende el calvario por el que pasaron aquellos jóvenes. Y su increíble destreza para sobrevivirlo.

Para quien no conozca la historia, el avión que se estrelló en la montaña pertenecía a la Fuerza Aérea Uruguaya. Era un vuelo chárter (alquilado especialmente para ese viaje), con 45 personas a bordo, entre pasajeros y tripulantes, e iba desde Montevideo a Santiago de Chile. Solo hubo 16 sobrevivientes.

Entre sus protagonistas se encuentran Enzo Vogrincic, Esteban Bigliardi, Fernando Contigiani Farcía, Agustín Pardella, Rafael Federman y Esteban Kukuriczka, entre otros. Con la ya mencionada y exquisita dirección de Bayona. Todos ellos representan en carne y hueso a este grupo de pasajeros que sobrevivieron únicamente por su fuerza de voluntad y deseo de vivir. Haciendo hasta lo imposible por cuidarse entre ellos. Porque saben que el humano no sobrevive solo, sino en sociedad, todos aportando algo de ellos mismos.

El relato de aquellos jóvenes que tuvieron que alimentarse de los fallecidos es de público conocimiento. Lo que no se sabe es lo que significa ese acto. Cómo se llega a ese lugar. Y esto es algo que Bayona, y sobre todo el personaje de Enzo desde su posición de narrador, transmiten muy bien. Es impresionante cómo el camino hacia esa decisión, visto desde una perspectiva puramente racional o desde una dimensión más moral, se va tornando desde lo perturbador e inverosímil hasta lo cotidiano.

Perdón lo reiterativo, pero no hay frase más correcta para describir esta obra que impresionante y emotiva. Es sorprendente como en sus más de dos horas de duración, el film consigue aplastarte a la butaca y mantenerte inmóvil y atónito hasta pasados los créditos. No conforme con eso, Bayona se toma la libertad de pasear al espectador por una montaña rusa de emociones, que va desde las cumbres más altas hasta los valles más bajos y siniestros.

“La sociedad de la nieve” no es una película más, una obra de entretenimiento del montón preocupada por ser redituable. Tiene espíritu, alma, y lo pone de lleno sobre la mesa para servirle al público una clase de humildad y respeto sobre la historia y las formas de contarla. Se trata de evitar lo amarillista o cliché, pero es simplemente arte. Extremadamente recomendable, y por más que salga en Netflix es una experiencia completamente pensada para la pantalla grande. Por eso hay que aprovechar las últimas dos semanas de diciembre para ir a verla como se debe. Ya que a las salas llega este jueves 14. Sin embargo, para quienes no puedan asistir en ese tiempo, también se estrenará en la plataforma de Netflix el 4 de enero.

 

La sociedad de la nieve

Actuación
Arte
Fotografía
Guión
Música

"La sociedad de la nieve" es una película imprescindible no solo para quienes disfrutan del cine de catástrofe. Pero también para quienes buscan una buena historia, con una excelente fotografía y de paso, una montaña rusa de emociones.

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