El documental del director argentino Pablo Doudchitzky está disponible desde el 27 de julio en la plataforma Cine.ar Play.
Unas pequeñas flores ondeando en el agua y el contraste de la voz en off de Guadalupe que le implora a su padre: “Andá. Húndete. Ve hacia lo profundo y saca algún provecho”. La película de Pablo Doudchitzky tiene la sutileza de entrelazar historias de vida cuyo eje central es la re-significación del dolor, la enfermedad y la muerte.
El protagonista estaba trabajando en un film sobre la vida de su hija cuando sufrió un colapso hepático producto de una hepatitis C. Él fue llevado a una clínica de Buenos Aires donde aguardó la donación de un hígado para seguir viviendo. Doudchitzky pone en escena su experiencia personal como trasplantado para generar conciencia sobre la necesidad y el valor de esta acción solidaria.
Oscar Castelucci, el padre del joven Martín asesinado a golpes en 2006 en el boliche La Casona de Lanús, eligió cumplir el deseo de su hijo: donar cualquier órgano de su cuerpo. El hígado del muchacho pudo darle vida a Julio, un hombre tucumano de cincuenta años al borde de la muerte. En este sentido, los interrogantes de la obra son sustanciales: “¿Cuántos somos? ¿Cuántos lo lograremos? ¿Y el resto?”.
Luigi y Lola también fueron trasplantados. Él reinventa los días detrás de sus autos de carrera. Ella es una niña que disfruta de sus juegos y las fantasías de la infancia. Nuevamente la voz de Guada, la hija del cineasta que hace varios años vive en España, deja una sentencia aleccionadora: “Las vidas que se entrelazan, se cruzan y, de repente, inesperadamente, una le da sentido a la otra”.
La síntesis y el mensaje de toda la película tal vez se escondan en la figura de Fernando Cairo, un reconocido médico cirujano especializado en trasplantes hepáticos. Él mismo se define como un facilitador de “acceso a una segunda oportunidad”. Por las noches canta tangos en el bar “Los 36 Billares” y también desde allí insta a los seres humanos a donar órganos, a otorgarle otro significado al dolor y a la muerte.
Crítica: Cristina López
Edición periodística: Andrea Reyes
Calificación
Dirección
Montaje
Arte y Fotografía
Música
La película de Pablo Doudchitzky tiene la sutileza de entrelazar historias de vida cuyo eje central es la re-significación del dolor, la enfermedad y la muerte.




