Italia se caracteriza por exportar varios elementos de su cultura al mundo. La pasta de los domingos, la tarantela y el crimen organizado.
Las películas sobre mafia ya se tratan de un género propio en sí mismo. Pero en esta ocasión Jonas Carpignano, no pondrá el punto de vista en la organización, sino en los daños colaterales que acarrea. “A Chiara” se estrenará en exclusiva el 26 de agosto por Mubi, la plataforma de streaming con curaduría. Consiguiendo así, entregar la tercera y última parte de la Trilogía de Calabria .
Chiara es una joven de apenas 16 años, con una vida normal como cualquier otra. Tras el cumpleaños 18 de su hermana mayor, ve a su padre irse de la casa. Pasan los días y como no vuelve, ella comienza a buscar respuestas. Las noticias lo incriminan como un vendedor de drogas internacional, pero su familia niega tal información. Solo la perseverante Chiara lograra descubrir la dolorosa verdad.
Apreciando la filmografía de un país, se puede notar cuales son las problemáticas que lo acompleja. Suelen estar representadas en varias películas y ser constantes en el tiempo. Aquí sucede con el golpe cívico-militar del 76’, en Alemania el nazismo es algo muy representado en los audiovisuales y para Italia, sobre todo el sur, la mafia entra dentro de esta lista. La famosa cosa nostra que Francis Ford Coppola nos hizo admirar, se torna mucho más seria lejos de la mirada espectacular de Hollywood.
Carpignano en esta entrega, elige mostrarnos cómo afecta esto a quienes le orbitan alrededor. Chiara se transforma en una víctima o daño colateral de la organización. La desaparición de su padre rompe con los lazos sólidos de su familia y las mentiras la afectan profundamente. Algo que Swamy Rotolo sabe interpretar a la perfección, con su rostro casi inmutable y lleno de preocupación y dudas. Al contrario de la mayor parte de las producciones audiovisuales de este tipo, la protagonista no busca ser parte de la mafia, ni adquirir poder. Solo ansía saber la verdad, mientras otra parte de ella desea que no sea cierto.
Hábilmente la puesta en escena revela la información cual gotero. Lo que no vemos, ni sabemos, es por momentos mucho más importante que lo que se muestra. Las piezas narrativas encajan una con otra como si de un gran rompecabezas se tratara. Con cada paso que da, la inocencia de Chiara se desmorona un poco a poco. Comienza a preguntarse de dónde vienen las cosas que tiene su familia y como mantienen una posición económica tan cómoda en una región tan complicada como es el sur de Italia.
Con un ritmo tranquilo pero constante, “A Chiara” se transforma en una historia atrapante. Jonas Carpignano consigue develar otra arista que se desprende del mundo de la mafia, con un apartado técnico bello. No esperemos ver “El padrino”, aunque sí se asemeja un poco más, tanto en forma como contenido, a “Il traditore” de Marco Bellocchio.

Calificación.
Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Música
Actuación
cómoda en una región tan complicada como es el sur de Italia. Con un ritmo tranquilo pero constante, “A Chiara” se transforma en una historia atrapante. Jonas Carpignano consigue develar otra arista que se desprende del mundo de la mafia, con un apartado técnico bello. No esperemos ver “El padrino”, aunque sí se asemeja un poco más, tanto en forma como contenido, a “Il traditore” de Marco Bellocchio.




