Crítica de “Tokyo Shaking”

Una película de Olivier Peyon

El próximo 4 de abril llega a los cines del país la nueva película del guionista y director francés Oliver Peyon, “Tokyo Shaking”. Un relato que toma como epicentro el 11 de marzo de 2011, cuando el mayor terremoto que ha experimentado Tokio desencadena el desastre de Fukushima, para describir el horror, la angustia y la desesperación, frente a un mundo que nos tiene tan ocupados que no nos da tiempo a sentir temor.

Una empresa de Tokyo compuesta por empleados franceses y japoneses se enfrenta a una inesperada crisis, cuando de repente un fuerte terremoto que azota a la ciudad deriva en la posible explosión de un reactor nuclear. Alexandra (Karin Viard) directora ejecutiva de la compañía, madre de dos hijos y esposa de su marido Bertrand (Charlie Dupont), que se encuentra en Hong Kong, se ve obligada por su jefe Dominique (Philippe Uchan) a continuar con su trabajo, sin importar la desesperante situación.

De esta manera, la protagonista cargará con el peso de una variedad de responsabilidades, viéndose envuelta en una lucha por mantener la calma, no solo de ella y de su familia, sino también de todos los empleados dentro de la empresa.  

De este modo, bajo una atmosfera gobernada por el caos se plantea una historia de drama y desastre, que no busca ser expuesta por espectaculares imágenes, de hecho nos enteramos de la terrible situación por medio de los noticieros, sino por el contrario nos hacemos eco de la desesperación de cada uno de los personajes por sus llamadas telefónicas a familiares y las dificultades que se les presenta al querer escapar de la ciudad debido a calles y aeropuertos colapsados.

Así es que, el realizador escoge centrarse en las experiencias y emociones internas de los personajes, eludiendo el concepto de películas de catástrofes donde vemos como se destruyen casas, autos e inmensos edificios y otorgando preferencia a espacios cerrados deslizando el suspenso sobre personas desorientadas que, no estaban en absoluto, preparadas para semejante desastre.

En consecuencia el relato busca exponer, mediante un ritmo de tensión que por momentos se vuelve agobiante, como en situaciones extremas brotan las dos caras del ser humano, sacando a relucir lo mejor o lo peor ante la presión, la necesidad y la exigencia. Exhibiendo sin embargo, como en una sociedad pluralista hay quienes se preocupan por ayudar mientras otros solo piensan en su seguridad.

Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Música
Actuación

Un relato que toma como epicentro el 11 de marzo de 2011, cuando el mayor terremoto que ha experimentado Tokio desencadena el desastre de Fukushima, para describir el horror, la angustia y la desesperación, frente a un mundo que nos tiene tan ocupados que no nos da tiempo a sentir temor.

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