50 sombras liberadas es la última película de la saga y ahora está disponible en Netflix. Inspirado en los libros de E. L. James, la trilogía de películas no logra crear un ambiente de seducción y deseo.

Después de haberse conocido y pasado por discusiones, idas y vueltas, y ex en busca de venganza, Christian Grey y Anastasia deciden casarse. Empieza una nueva etapa para ellos, llena de peligros del pasado que aún los acechan.
La historia no cambió mucho con respecto a las películas anteriores. Se persigue a la pareja en sus momentos de placer, discusiones; básicamente, en su rutina. No hay otra cosa para descubrir de ellos, sólo se los ve como un matrimonio. Pero si bien las cosas del día a día no cambiaron, los personajes se volvieron más intensos y elegantes en la última película.
Hablando individualmente, Christian empieza a dejarse llevar más por Anastasia; mientras que ella toma el control y hace que su personaje dulce e inocente deje de existir, y muestra a una mujer más decidida y con la capacidad de enfrentar tanto a su esposo como al peligroso pasado.
Sus vestuarios acompañan este cambio. El señor Grey, siempre de traje y corbata, empieza a usar ropas más informales, hasta en ocasiones donde todos los personajes están elegantes. Pero Anastasia dejo de lado el excesivo rojo, que sólo lo usa en sus labios, para vestirse con polleras y vestidos, que remarcan su nueva posición económica, de colores beige, blancos o rosas muy claros. Esto no tiene que ver con cambios en el personal de realización, ya que las vestuaristas de la segunda y tercera película son las mismas. Acá se demuestra un cambio de actitud del personaje.
Pero esto, se tiene que ver como un conjunto, ya que ellos son una pareja. A pesar de estos cambios, su falta de química sigue estando. Desde el comienzo de la saga se nota la poca conexión que hay entre los actores. Ambos, con aspectos perfectos para los personajes, no logran provocar en el espectador una sensación de amor y deseo que deberían tener; lo que hace que las escenas donde mantienen relaciones sean muy poco creíbles. Cuando sus personajes toman otro rumbo, muestran en mayor cantidad esos momentos íntimos y siguen afirmando que los actores no tienen química.
Esto se podría llevar muy bien con los recursos audiovisuales bien utilizados, pero tampoco logran crear el ambiente. La fotografía es el que más habría ayudado, pero tampoco está utilizada. En las dos primeras películas, mantienen la misma iluminación en los momentos de charla que en los momentos sexuales. En esta última, se ve un poco más explotada, ya que se baja la iluminación y los planos son más cerrados; crean ese misterio de seducción.
El montaje no varió, en comparación al área anterior. Sigue mucho la música que este sonando, y llega a ser muy básico. Tanto el soundtrack como la edición intentan agregarle sensualidad a las escenas, pero fracasan cuando no exploran más allá.
Las locaciones, escenografías y vestuarios sigue asombrando como en las primeras películas. Se nota la preparación, y hacen que la película sea realista. Además de que acompañan a los personajes en todo lo que viven y sienten. El color característico sigue siendo el rojo, pero sólo aparece cuando tienen relaciones íntimas. Anastasia vuelve a vestirse de ese color cuando se convierte en la sumisa que Christian conoció.
“50 sombras liberadas” no logra provocar la sensualidad en sus escenas que los libros crearon. La trama no crea ambientes de seducción y placer, y eso es debido a la no explotación de la fotografía, montaje y sonido. Además, los actores no tienen química entre ellos; lo que dificulta crear la idea de que los personajes se aman o disfrutan sus momentos íntimos.
Actuación
Arte
Fotografía
Guión
Música
Al igual que las primeras dos películas, "50 sombras liberadas" no llega a crear el ambiente sexual, de placer y deseo que se busca.



