“Una casa sin cortinas” de Julián Troksberg. Crítica.

El fuego que produjo el incendio

Desde la perspectiva del psicoanalista cinéfilo, Mario Betteo, el documental de Julián Troksberg, centrado en la vida política de María Estela (Isabel) Martínez, viuda de Perón, denota una mirada exclusiva y en esta nota te lo develamos.

photoEs sumamente interesante para un crítico de cine, tener que vérselas con un documental. Primeramente, porque muy rara vez ocurre que su factura no sea correcta, que el manejo de las cámaras, el sonido, las voces y relatos no sean buenos. Segundo, que lo que prima es el tema, el objeto en cuestión, la figura de un personaje o un conjunto de hechos colectivos; o de la vida silvestre, o la historia de un país. Esta vez se trata de un decidido y valiente realizador, Julián Troksberg, que llevó adelante la tarea de iluminar la figura de una de las personalidades políticas argentinas del último medio siglo, quedando en la total penumbra, una oscuridad inexplicable y explicable, siempre y cuando, se puedan leer sus actos en una lectura literal y no partidaria. Cuestión difícil si la hay. El documental al que nos referimos es “Una casa sin cortinas” (Bafici, 2021), que está centrado en la vida política de María Estela (Isabel) Martínez, viuda de Perón

Una de las virtudes de la  investigación de Troksberg, es que acude a entrevistar  exclusivamente (o casi) a más de cincuenta personalidades del mundo de la política y del espectáculo; de clara y obvia adhesión al peronismo. Es decir, que haciendo uso de una forma de preguntar y obtener información de Isabel Perón muy prudente y al mismo tiempo incisivo, logra ir construyendo un film que hacia el final tiene un matiz de suspenso que lo lleva a una orilla casi de ficción. 

Leamos el documental a la letra. (No hay spoilers en este caso) Se dice de ella que es muy difícil de entender, muy compleja, que deja a uno perplejo, que está asociado a lo peor; es un episodio negro del capitalismo oscuro, sin reivindicación, medio fantasmal y nunca bien vista por los hijos adoptivos de Perón y Evita (el pueblo peronista): un poco loca o un poco espiritista; muy discreta; que nunca entendió de política aunque fue delegada de Perón y vicepresidenta; que no buscaba el poder de Perón; que su vida era doméstica; que no se rodeó bien; que tiene el valor de haber cerrado la boca como un soldado; que sus amistades en Madrid son de mujeres franquistas y bienudas.

No tiene sentido identificar quién es el autor de cada una de estas descripciones: para eso, vale la pena ver el documental. Es importante destacar que Troksberg no pretende realizar una biografía política de sus actos políticos ni de su vida privada.  

Si una persona no argentina lee esta crítica, no podría nunca deducir que ella fue presidenta de este país, y además (más allá del triunfalismo de nombrarla la primer mujer presidente de la Argentina y otros títulos nobiliarios) fue quien prendió el fuego de la represión de parte del Estado y de aparatos paramilitares (AAA) para aniquilar a la lucha armada de los años 1970, entre los cuales había un importantísimo sector que adscribía a un ideario peronista.

El documental hace decir a algunos políticos peronistas de esa época que ella fue cómplice, participante activa del horror de la desaparición, quien habilitó, le abrió la puerta a los militares para que ejecutaran esa orden escrita, que de alguna manera auspició el golpe del año 1976, y que presa por el régimen de facto, recluida en el sur y luego en la quinta de San Vicente, salió del país exiliada rumbo a Madrid, donde aún hoy, a los 90 años, vive recluida en un silencio de castidad. 

El film no toma partido pero no es neutro. Los espectadores tenemos otras libertades. Queda un enorme cúmulo de preguntas e inquietudes, algunas dolorosas y otras un tanto frívolas. ¿Por qué Isabel y no María Estela? ¿Su bendito silencio, que ella siempre cultivó amparándose en su discreción, es un silencio que hace tanto ruido que ni unos ni otros quieren escuchar? Una figura de excepción, arrastra tras de sí otras complicidades, de civiles con militares, de algunos integrantes del gobierno con fracciones conservadoras y anti peronistas. ¿Es importante saber si fue o no bailarina de cabaret en Panamá? ¿La sombra de Perón? ¿La madrastra que nadie quiere porque sustituyó a la madre Evita? 

Si algo muestra el film, una y otra vez, es que no hubo almas bellas, inocentes, despistados, a la hora de que las llamas incendiaron todo el territorio. Su silencio parece más de conveniencia que resultado de un estilo. Todos los gobiernos que ha tenido este país desde 1983, cada uno, a su manera, abrió expedientes y al mismo tiempo cerró otros. Transcribo textualmente una línea de una carta de disculpas que ella hizo llegar a la producción de este documental que resume su posición al respecto de la historia: “Dejé la política y cualquier cosa que diga no tiene mayor importancia”. El documental muestra, al contrario, para quien está en la política, no hay renuncia posible; lo que diga, sigue siendo de la mayor importancia.  

Troksberg concluye diciendo  que cada vez que avanza (hacia ella), está cada vez más lejos. A mi entender, su impresión es resultado de una ilusión óptica, de un espejismo, producto del seco e infernal ambiente del desierto de la historia. Su documental, no engaña.

Crítica: Mario Betteo

Edición Periodística: Andrea Reyes

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