Tras ser un éxito de taquilla en países asiáticos, donde se exhibió en salas de cine preparadas acorde a protocolos pandémicos, llega a nuestros livings la última película del director surcoreano Sang-ho Yeon.
“Train to Busan 2: península” es la secuela de la película homónima del mismo director. Aquí los zombies son corridos del lugar de los monstruos protagonistas, para dejarle el espacio a los terribles seres humanos sobrevivientes. Gracias a una colaboración de Cinemark Hoyts Argentina y Cining (una empresa de BF Distribution), ya podes encontrarla en su boletería virtual.
Cuatro años pasaron desde el incidente inicial. En pocas horas el gobierno y los ciudadanos perdieron total control de la situación; sólo unos pocos logran escapar de la península, ahora unida por el desastre. Dentro de este privilegiado grupo se encuentra Jung Seok, ex militar que seducido por una suculenta oferta por parte de la mafia de Hong Kong, acepta volver a Corea del Sur en busca de un camión lleno de dinero. Su suerte ya no es lo que era y todo se complica pocos minutos después de desembarcar en su país de origen.
Alguien alguna vez dijo una frase que perduró en el tiempo, incluso mucho más que el nombre del autor: “Las segundas partes nunca son buenas”. Si bien existen excepciones a esta pseudo-regla, este no es el caso. La anterior entrega había dejado unos zapatos grandes que llenar, y esta secuela trata de hacerlo con grandes secuencias de acción y espectaculares efectos especiales. Esto mismo le da por momentos aspecto de videojuego, sin menospreciar a estos últimos. Obras como The last of us, de temática similar, demostró que se puede contar una historia interactiva profunda y atrapante.
La trama no sobresale en ningún aspecto a productos similares ya realizados. A los planos personajes los empujan una y otra vez una serie de eventos desafortunados, que hacen una ensalada de clichés. Algunos parecieran estar disfrazados de homenajes, como la persecución automovilística, la cual podría pertenecer más a una película de Mad Max que a una cinta de zombies donde en pos de la supervivencia no se debería hacer ruido. Con respecto a las reglas de este mundo, son entregadas al espectador de manera burda y se modifican según convenga a la trama.
El enfoque social resulta interesante. Ante una posible amenaza mundial pandémica, en la ficción reacciona de manera más eficaz que en la realidad; donde a la menor posibilidad de contagio, los países cierran sus fronteras dejando a miles de exiliados desamparados. Además del planteamiento sobre la unión de la península en una sola Corea. Para el autor la desintegración de las diferencias ideológicas sólo pareciera posible bajo la catástrofe total, donde ninguno de los dos países pueda hacer nada para evitarlo.
Probablemente la vara había quedado muy alta y la comparación con su antecesora se hace inevitable. Su principal error fue tratar de dar explicaciones y reglas a esta realidad caótica. De todas maneras Sang-ho Yeon con “Train to Busan 2: península” logra un producto entretenido, que te mantendrá prendido a la pantalla durante casi dos horas. Lo cual no logran muchas películas.
Calificación
Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Música
Actuación
Probablemente la vara había quedado muy alta y la comparación con su antecesora se hace inevitable. Su principal error fue tratar de dar explicaciones y reglas a esta realidad caótica. De todas maneras Sang-ho Yeon con “Train to Busan 2: península” logra un producto entretenido, que te mantendrá prendido a la pantalla durante casi dos horas. Lo cual no logran muchas películas.




