“Todos quieren venir a Brown”: El club, el barrio y la identidad

Un documental que hace honor a Brown de Adrogué y a su héroe Pablo Vicó, la trascendencia y el valor de los clubes en la vida cotidiana

Todos quieren venir a Brown es un documental de Juan Lucas da Rocha que protagonizan Pablo Vicó, el club Brown de Adrogué y todos aquellos que son parte de la institución. El largometraje inicia con la voz en off del director y es muy bien utilizado el recurso, primero como introducción, luego para explicar distintos acontecimientos que se le pueden escapar a los menos futboleros.

Pablo Vicó en Brown
Pablo Vicó en Brown

La figura de Vicó, entrenador durante 15 años del primer equipo hasta 2024, como eje central de la historia es clave, su figura de caudillo moderno, su nobleza, su humildad, son combinaciones que se notan a leguas y nos acercan un poco más a su figura. Es imposible no sentirse parte cuando vemos a un héroe de los problemas cotidianos: lograr pagar los impuestos, luchar por mejores condiciones para sus jugadores, las dificultades en conseguir un mejor plantel debido a la economía del club, incluso sacar el agua de adentro de la casa un día de lluvia.

Vicó en su labor de entrenador

La película tiene todo lo que uno pueda buscar, es un varieté de recursos, la voz en off, entrevistas, trabajo de archivo, viejas historias de vida. El momento con el utilero que se cae una especie de velador parece guionado, el chiste posterior del utilero, muestra una persona que hace lo que le gusta, en el lugar que ama y que ese es el verdadero lujo, estar y ser parte de algo más que simplemente un club.

El mayor activo para el documental nace de su director, es fácil entender el valor que tiene para él la institución, lo que significó en su vida y eso hace que no sea un largometraje más, sino que es una carta de amor a su club. Los cambios en la narración, de momentos no tan alegres a epopeyas que fueron celebradas con una euforia inaudita, la euforia de un grito que te sale de lo más profundo del pecho.

Plantel de Brown

En los apartados de montaje, edición, dirección y fotografía es perfecto, se muestra exactamente lo que el director quiere transmitir, por eso cada detalle, en cada plano, tiene un amor y un respeto que trascienden una pantalla. La hermandad que hay en las instituciones deportivas, la búsqueda de todos para que, en este caso Brown, crezca o en otros momentos económicos del país, luchar para que el club no muera.

La obra es una joya en tiempos en los que el individualismo manda, parece que solo existe el “sálvese quién pueda”, en ese contexto social y económico del país, un largometraje así es de una gran valentía. Un documental tan humano, tan personal, que reivindica la vida en comunidad, acompañado del otro y que, al igual que Brown, nadie se salva solo.

Para todos los futboleros, los amantes de las historias de vida, los que disfrutan del clima y unión que existe en el ascenso argentino, esta película es obligatoria. Como hincha del fútbol, estas obras se vuelven parte de uno porque si lo más importante de un largometraje es transmitir, Juan Lucas da Rocha lo logra con creces y nos invita a recuperar la vida comunitaria.

Pedro Ignacio Pérez Naveira.

Deja un comentario

Volver al botón superior