El cine documental argentino encuentra su mejor versión allí donde la herida de la tierra se cruza con la resistencia de su gente. En “Caranday”, el director Juan Manuel Repetto nos lleva a Copacabana, un pueblo del norte cordobés, para registrar el renacer de una comunidad de artesanos tras los incendios forestales de 2020 que arrasaron con el monte nativo.

En este sentido, lejos de quedarse en el golpe de efecto o en el espanto, la cámara elige capturar el silencio del día después. Se mete con ternura en las casas para filmar un milagro cotidiano: un grupo de trabajadores que, entre las cenizas, insiste en revivir el oficio ancestral de tejer la hoja de palma, un lazo verde que el fuego no pudo quemar.
En este contexto, la película es un viaje visual que pide paciencia y contemplación. La fotografía se mueve con comodidad entre el gris apagado de los montes tapados por el humo y la calidez dorada de los talleres familiares. A lo largo de un seguimiento que duró cuatro años, el montaje respira al ritmo de la reconstrucción y transforma el paso del tiempo en un gran acto de resiliencia. La pantalla se vuelve pura textura: vemos manos curtidas que moldean la escasez, rostros cansados pero firmes, y miradas de un pueblo indisolublemente unido a su suelo.

Repetto esquiva con inteligencia los golpes bajos y los heroísmos exagerados. Su película funciona en plural; es un relato coral donde el verdadero protagonista es el vínculo místico, tierno y vital entre la comunidad y su flora nativa. De esta manera, la banda sonora teje un puente invisible con la propuesta visual, actuando como la caja de resonancia de las emociones del relato. El diseño sonoro, suspendido entre el viento y el crujido de las plantas, envuelve la obra en una atmósfera de total autenticidad. Es un cine que entiende el territorio como un cuerpo vivo y doliente. Nos recuerda que cuando se extingue una planta, también se apaga una forma de entender el mundo.
Tras recorrer festivales internacionales, este sensible ensayo de 67 minutos llega a Buenos Aires como un refugio necesario contra el olvido. Un retrato sobre la memoria colectiva y la dignidad humana que, contra todo pronóstico, vuelve a brotar de las cenizas.
Funciones de estreno:
Cine Gaumont (Avenida Rivadavia 1635, CABA) | Martes 23 de junio – 20:30 hs.
Sala Lúcida (Av. Cabildo 4740, CABA) | Jueves 25 de junio – 20:00 hs.




