BYE SWEET CAROLE (PC) Review

Un juego encantador a la vista pero irregular en lo jugable

Los cuentos de hadas de Disney de los 90 tienen un encanto difícil de igualar, historias mágicas, animaciones muy cuidadas y mundos que cobran vida dentro y fuera de la pantalla. Bye Sweet Carole es una carta de amor a esa época; desarrollado por Little Sewing Machine bajo la dirección de Chris Darril, toma todo eso y lo invierte. Algo así como los Alice de American McGee, nos propone un cuento oscuro pero con estética clásica de animación, piezas mágicas de música y un tono siniestro en su arte e historia, todo llevado al plano bidimensional. Curiosamente, el proyecto comenzó como un prototipo perdido de Remothered que Darril rescató en 2020, pero decidió transformarlo en una obra original que mezcla fábula, horror y aventura.

La historia nos pone en la piel de Lana Benton, una huérfana que vive en Bunny Hall, Inglaterra, a principios del siglo XX. Cuando su amiga Carole Simmons desaparece, Lana se adentra en un mundo donde la línea entre la realidad y la fantasía se desdibuja por completo. No es un juego sangriento ni terrorífico en el sentido clásico, pero sí inquietante y oscuro. La ambientación, los paisajes y la música logran que uno sienta que está dentro de una película animada de princesas atravesada por pesadillas. El juego aprovecha su estilo animado no solo como estética, sino como parte integral de su lenguaje narrativo.

Lamentablemente, es ese mismo nivel de detalle en lo visual lo que resalta aún más las carencias en el plano jugable. Bye Sweet Carole es una aventura en 2D que, por momentos, se siente como un Point & Click aunque no lo es, con secciones de exploración acotada, QTE (Quick Time Events) ,resolución de puzles y persecuciones. Así, lo que comienza como una aventura prometedora termina repitiendo su estructura capítulo tras capítulo, con algún que otro momento que impregna un poco de frescura a la partida.

El diseño de niveles se vuelve predecible, y las secciones de persecución, claramente inspiradas en Clock Tower, se sienten más como un obstáculo artificial que como un elemento de tensión. También tiene un parentesco cercano con Forgotton Anne, otro título que utilizó animación tradicional para construir una experiencia inmersiva y atmosférica. A todo esto se suman controles torpes —especialmente con joystick— y algunos bugs que cortan el ritmo narrativo, dificultan la inmersión y arruinan la experiencia de juego.

El diseño de puzzles es muy simple, correctos, pero poco desafiantes. Esto logra que varios segmentos den la sensación de estar alargados innecesariamente. No es un fallo que arruine la experiencia completamente, pero sí le resta ritmo y efectividad a la aventura. Por suerte, la historia logra sostener todo lo demás. Con su atención al detalle, atmósfera absorbente y narrativa sencilla pero efectiva, hace que volvamos al juego luego de una run agotadora u aburrida. Y eso es porque seguir avanzando resulta atractivo incluso cuando el gameplay muestra grietas.

La dirección artística es, sin exagerar, deslumbrante, hace que uno quiera perderse en sus pasillos y jardines encantados. Los escenarios están llenos de detalles; cada rincón transmite historia. Cada escenario está cuidado con mimo, y la animación hecha a mano (realmente) es de un nivel altísimo. Lo mismo ocurre con la música, son piezas que captan a la perfección el mundo sobre el que se basan y no tienen nada que envidiar a esas obras, con una calidad digna de estar en una playlist. Bye Sweet Carole es un juego que, por momentos, nos invita a movernos con calma, prestando atención a su arte, referencias y a los detalles que van más allá de lo mecánico.

En síntesis,
La historia de Lana y Carole tiene momentos atractivos y logra mantenerte enganchado; brilla en su arte, música y ambientación, pero no logra sostener esa magia en su diseño de niveles ni en sus mecánicas. Hay una historia sumamente interesante detrás, un universo con potencial y un despliegue artístico que merece reconocimiento, pero eso no alcanza para compensar sus fallas más notorias.

Es un juego que se nota fue hecho con amor y transmite ese cariño y dedicación, pero también padece de decisiones de diseño que lo sabotean a sí mismo. Quizás, en un futuro, tras algunos parches que puedan solucionar bugs o mejorar la experiencia poco pulida de su gameplay, el desenlace sea otro. Eso si, es una experiencia disfrutable si sabes a lo que vas y si podes perdonarle sus torpezas. Tenía lo suficiente para ser “el clásico de Disney” pero terminó siendo un lanzamiento directo a VHS, dejando la sensación de que algo falto para que todo encaje.

Bye Sweet Carole ya se encuentra disponible en Nintendo Switch, PS5, PC y Xbox Series.

Federico Pilarche

Apasionado por los pixeles desde el juego de Felix para NES.

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