La 1er temporada nos había dejado con un sabor agridulce, sabíamos que tenía potencial pero un rejunte de momentos innecesarios y la sensación de que sobraron episodios nos hizo pensar que esta segunda tenia que dar mucho de si misma para volver a engancharnos y no decepcionó.

Al finalizar la temporada anterior, Vanya (Ellen Page) hacía explotar la luna causando el apocalipsis, justo antes de que todos explotaran por los aires junto a la tierra, Número 5 (Aidan Gallagher) los hace saltar en el tiempo y todos se salvan.
Esta nueva aventura nos toma justo en ese momento y evita a lo largo de sus 10 episodios caer en los errores previos ampliamente criticados: el melodrama excesivo, las charlas interminables que no llevaban a ningún lado y sobre todo el sentir que estamos perdiendo el tiempo y que la trama no avanza ni aunque saltemos en el tiempo.
Como opinión personal, nuevamente Número 5 y Klaus (Robert Sheehan) se roban la serie, sin vueltas. Sus personajes ayudan, pero sin ellos no sería lo mismo ni por asomo. Están tan bien logrados ambos personajes y actitudes, que tienen un vuelo superior al del resto de sus hermanos y hermanas.

Con un final totalmente abierto pero luego de haber cerrado el arco de 2 temporadas completas, estamos listos para enfrentar en una (casi con seguridad) tercer temporada. Será cosa de tiempo para que Netflix lo confirme y veamos nuevamente a los hermanos en acción.




