El cuarto largometraje de Eduardo Crespo, “Las Delicias” que participó del Festival de Cine Documental de Ámsterdam, inicio de una carrera por festivales internacionales, entre otros los de Biarritz y Guadalajara, llega a Buenos Aires.
Este documental entiende de relaciones. El director se toma el trabajo de comprender el juego de los chicos y adolescentes en un internado de la Escuela Agrotécnica “Las Delicias” en Entre Rios. Donde viven más de un centenar de chicos por año. En dicho espacio educativo se aprenden actividades agrícolas.

El creador declaró en una entrevista que comenzó filmando solo porque se sentía desilusionado con la forma de hacer cine en general. El espacio “Las Delicias” le llamó la atención y se planteó como objetivo realizar un rodaje al mejor estilo “retiro espiritual”, en soledad, en el pueblo en donde él había crecido. Y es notable esa búsqueda con la cámara. Además, el silencio es un amigo más en la película. Se hace un espacio para las pausas y para repreguntarse certezas y perspectivas.

La cinta avanza y el espectador comienza a orientarse a una dinámica de intervención visual que invita a participar cotidianamente en la vida de los jovenes. Sus disputas, sus atenciones y desatenciones. Las personalidades dispares y los lazos de solidaridad y el lanzar jabalinas, como también apreciarse y cuidar a los animales del territorio educativo. Porque por este canal es en donde se visualiza la vida de ellos y de lo que será su futuro.
En esa escuela, alejados de sus familias, vivirán el fin de su niñez y el comienzo de su juventud.




