En muchas ocasiones la compañia lo es todo. Una persona, a lo largo de su vida, va a transitar una serie de grupos, compañeros, parejas e incluso familias, que con sus más y sus menos la van a acompañar. Y este compartir, el tener a alguien al lado, puede resignificar una situacion enteramente. Hacerla pasar de un estado horrible a, por lo menos, un estado horrible pero con risas de por medio. Y creo que ese es el mensaje de Testarossa.
Un hombre llega a su casa, un departamento en la Ciudad de Buenos Aires, de noche y con una pizza en la mano. Para él es un martes cualquiera. Pero apenas a unos minutos de haber llegado una extranjera toca su puerta. Resulta que el arrendador de la unidad del frente no llegó a la hora pactada y la muchacha necesita un lugar para cargar el celular. Así comienza un cruce de idiomas y culturas, con recuerdos que se conectan y sentimientos que se encuentran.
Marcos, sin estar muy comodo al principio, ofrece compartir la cena con Anna. Pero ella, al ver su triste pizza pedida decide ir a comprar para cocinar una receta que le hacía su nonna. Y es con el recuerdo atraido por los sabores de la infancia que ambos personajes logran conectar el uno con el otro. Compartiendo sus anecdotas de infidelidades sufridas, entre rizas y lágrimas.
De no ser por ella, la noche de Marcos hubiera resultado en una solitaria y rutinaria comida de martes por la noche. Y de no ser por él, Anna se hubiera quedado sola, triste y sin batería, esperando a un hombre al que ya no quería ver. La compañia mutua es lo que la hace reflotar a ella. Lo que le permite reirse de su pasado a él. Y eso que solo era un encuentro azaroso en una noche cualquiera.
El cortometraje, presentado en el Festival de Cine Internacional de Mar del Plata, fue escrito y dirigido por Nacho Sesma. Su elenco está conformado por Facundo Cardosi, Marika Sempirni y Luis Machín. Cuenta con 21 minutos de duración total y tres funciones a lo largo del festival.
A manera de cierre queda decir que “Testarossa” es una gran produccion. Es un cortometraje atractivo de ver, que sabe enganchar con su primer montaje y locución y que tiene actuaciones convincentes. Además sabe tocar más de un tema a la vez, como ese misticismo del centro porteño, la cruza de nacionalidades que supo se Buenos Aires, el amor y las infidelidades. Y siempre con el tono correcto, dramático cuando es necesario y cómico con el timing bien medido.




