Un aclamado director de cine busca filmar después de años de inactividad su última y más personal historia, para ello recurre a su hija, la actriz de teatro Nora Borg (Renata Reinsve) porque considera que es la única que puede realizar el papel. Pero Gustav Borg (Stellan Skarsgard) ha sido un padre ausente y sus hijas se han distanciado de él, por eso debe vincularse con una joven estrella de Hollywood (Elle Faning) para iniciar el proyecto.

Joaquim Trier lleva una colaboración de años con su guionista Eskil Vogt, esta dupla creativa siempre ha explorado vínculos familiares, incluso en películas de género fantástico como Thelma. Pero su trabajo previo a esta nueva incursión dramática fue el que los puso en el foco de todo el mundo: The worst person in the world. Aquí están presentes los dramas personales y familiares pero el punto de vista no es solo femenino. En Sentimental Value hay dos protagonistas fuertes y a través de sus conflictos Trier va armando su nuevo tratado filosófico sobre la sociedad actual. De ésta manera se empieza a consolidar como un gran autor en esa larga tradición de cineastas escandinavos que dedicaron su obra a presentar dilemas existenciales sobre la depresión, la vida, la muerte y el lugar que cada uno ocupa en la sociedad. Desde los suecos Ingmar Bergman y Roy Andersson hasta la más reciente aparición del noruego Dag Johan Haugerud con su aclamada trilogía de Oslo.

El guión presenta la vida cotidiana de los protagonistas, sus egos y relaciones más cercanas, pero todo lo relacionado a sus profesiones artísticas son los puntos más exquisitos de la película. Con mucho humor y cierto cinismo se retratan las complicaciones de filmar una película en la actualidad para un director “de otra época” que debe negociar con Netflix. También se analiza el paso del tiempo y las consecuencias de la vejez o el pánico escénico antes de una presentación. Elle Faning siempre aporta su dulzura y belleza, Renata Reinsve vuelve a componer un personaje femenino icónico con fortalezas e inseguridades y Stellan Skarsgard con su presencia imponente y mirada penetrante es el corazón de la historia y logra el mejor trabajo de su carrera.

Joaquim Trier entrega una película de diálogos precisos y profundos para reflexionar sobre la trascendencia y la importancia del valor sentimental que tienen ciertas personas y cosas en un mundo cada vez más despersonalizado.




