En 1996 llegaba Resident Evil a PlayStation 1, convirtiéndose en uno de los exponentes más importantes de la industria de los videojuegos. No solo sentó bases que serían fundamentales para el futuro del género, también le dio nombre y una identidad propia al Survival Horror.

Durante mucho tiempo hubo adaptaciones, algunas más acertadas que otras, pero ninguna logró captar realmente esa experiencia. Muchas se centraban más en la acción o buscaban llevar la fórmula hacia otro lugar. Con esta nueva versión dirigida por Zach Cregger, la cosa cambia y para bien.
Cregger confirmó en diversas entrevistas que esta nueva versión no adaptaría ninguno de los títulos y que tampoco estarían presentes sus personajes más icónicos. La película se centraría en la experiencia que generan los juegos, una experiencia sensorial, inquietante e increíblemente brutal. Es justamente ahí donde encuentra su mayor acierto.

Aun así, las referencias a su mundo están desde el inicio. Los sprays, la escasez de balas, las puertas o candados cerrados, la cámara al hombro, el no saber qué hay detrás de una puerta o a la vuelta de un pasillo. Todo dice presente. Su primera parte es casi el vivo retrato de estar jugando los primeros minutos de Resident Evil 7, en gran parte porque Bryan (Austin Abrams) resulta muy similar a Ethan Winters.
Bryan funciona justamente porque está lejos de ser un héroe. Tiene miedo, se equivoca y muchas veces simplemente intenta sobrevivir a lo que tiene delante. Eso hace que esa sensación de estar jugando se mantenga durante toda la película, porque cada nueva zona trae consigo una amenaza que obliga a entender cómo avanzar.

La película no se queda únicamente con los zombis y aprovecha la libertad creativa que le da su propia historia para presentar criaturas cada vez más grotescas y extremadamente brutales. Cada encuentro tiene algo diferente y Cregger sabe cómo utilizarlos para generar muchísima tensión, terror y también aportar su toque de humor.
Porque si hay algo que funciona especialmente bien es la combinación entre horror y comedia. La película puede pasar de una situación completamente brutal a un momento absurdo sin que ninguna de las dos cosas se sienta fuera de lugar. Eso si, no hay un exceso de humor, sino que esta bastante medido a diferencia de otras propuestas del director.

Resident Evil: Noche Zero es una película inquietante, de horror visceral y con una constante sensación de supervivencia. Puede no ser la adaptación que algunos fans esperaban, pero sí una que entiende qué hace especial a los juegos. No revoluciona el género, pero propone cosas interesantes y demuestra que Zach Cregger entiende a la perfección el material que está adaptando.
FICHA TECNICA:
Título original: Resident Evil
Dirección: Zach Cregger
Guion: Zach Cregger y Shay Hatten
Fotografía: Dariusz Wolski
Montaje: Joe Murphy
Música: Hays Holladay y Ryan Holladay
Producción: Robert Kulzer, Zach Cregger, Roy Lee, Miri Yoon, Carter Swan y Asad Qizilbash
Reparto: Austin Abrams, Paul Walter Hauser, Zach Cherry, Kali Reis y Johnno Wilson
Género: Terror, acción, ciencia ficción
Duración: 90 minutos




