La hora de la desaparición. Critica.

Una película intrigante.

Tras el éxito en taquilla y críticas mixtas de Barbarian (2022), Zach Cregger regresa con una propuesta aún más ambiciosa y arriesgada: La hora de la desaparición (Weapons), una película que mezcla el misterio con el terror. Se nota lo aprendido en su anterior propuesta, así como una clara intención de contar algo lo más fresco posible, incorporando elementos de distintos géneros para construir su relato, con todo lo bueno y lo malo que esto implica.

Un rompecabezas con múltiples voces

La premisa ya impacta: a las 2:17 de la mañana, todos los niños de una clase, menos uno, se levantan de sus camas voluntariamente y desaparecen sin dejar rastro, corriendo hacia la oscuridad. Esto pone en vela a toda la comunidad del pueblo. En el centro está la maestra, Justine Gandy, interpretada por una Julia Garner, un personaje emocional que al igual que los padres, no entiende que paso y, en consecuencia, se ve atosigada por la comunidad. Luego está el padre de una de las víctimas, Archer, interpretado por Josh Brolin, alguien bastante temperamental y el más enojado con Justine. Ambos se convierten en las figuras de la historia, tratando de resolver quién o qué está detrás de la desaparición.

Cregger propone una  narrativa dividida en 6 historias, esto juega mucho a favor del misterio, cada vez se va revelando lentamente lo que está sucediendo pero también impone ciertos límites: el espectador tiene que adaptarse a nuevas miradas, personajes y tonos, algo que puede ser estimulante para algunos y agotador para otros.

Una atmósfera inquietante y suspenso efectivo

Uno de los grandes aciertos es su capacidad para generar incomodidad desde el inicio. Apenas se apagan las luces, la película te mete de lleno en la historia. La tensión y suspenso por no saber qué está pasando, lo que no se ve o lo que podría pasar te mantiene constantemente atento. El misterio pesa más que cualquier elemento sobrenatural.

Las actuaciones acompañan con bastante solidez a lo que propone cada capítulo. Julia Garner lleva el peso emocional con mucha precisión. Josh Brolin, por su parte, impone con una presencia fuerte. Cada actor entiende bien el tono de sus segmentos, y eso hace que el cambio de perspectiva fluya sin romper la experiencia. Wong, Abrams y Ehrenreich cumplen roles más funcionales, pero están bien resueltos, aportando lo justo sin forzar un protagonismo. Incluso Amy Madigan, en su breve participación, deja una marca.

En cuanto a los aspectos más técnicos, la fotografía funciona, por momentos con una paleta fría, que refuerza la sensación de suspenso. El diseño sonoro, por su parte, acompaña sin exagerar: hay una intención clara de crear clima, más que de provocar un susto fácil, aunque no escapa del cliché los evita lo suficiente. En este sentido, logra un balance entre lo que se puede encontrar en el terror comercial y propuestas más independientes.

 El humor un arma de doble filo

Uno de los aspectos más debatibles del film —a mi parecer— es el uso del humor, el cual ya estuvo presente en la anterior película del director. Si bien se agradecen ciertas líneas que alivian la tensión, hay momentos —sobre todo hacia el final— en los que la comedia irrumpe con demasiada fuerza, rompiendo el clima generado. No es que esté fuera de lugar —la película se presta a esos momentos—, pero sí parece desbalanceado en relación a lo que se venía construyendo. Esta decisión le quita cierto peso al desenlace y diluye parte del impacto que se fue armando.

La hora de la desaparición no es una película de terror convencional, ni lo pretende. Es más bien una exploración del género y combinación con otros. En ese camino, comete algunos excesos: su estructura puede resultar agobiante para algunos y el tono varía con cierta brusquedad, lo que puede no ser para todos los espectadores. 

Conclusión:

“La hora de la desaparición” (Weapons) es más madura y más ambiciosa que la última obra del director, e incluso que varias películas de terror del último año, con una mirada más “fresca” sobre el género y sus posibilidades. Es menos inmediata, lo cual juega a su favor, y más exigente con el espectador, algo que tal vez no sea para todos. He de admitir que esperaba más momentos terroríficos a lo largo de las dos horas que dura la película, sobre todo por lo bien lograda que está la atmósfera. Aún así, no me fui con las manos vacías de la sala. Lo que vi me encantó y me cerró de principio a fin, con sus aciertos y desaciertos. Es una película impactante, que vale la pena ver en una sala de cine.

Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Música
Actuación
Guion

Combina varios géneros para dar algo fresco al terror, con aciertos y desaciertos. Es una película ambiciosa, madura impactante, que vale la pena ver en una sala de cine.

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Federico Pilarche

Apasionado por los pixeles desde el juego de Felix para NES.

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