La película se une a otras adaptaciones de clásicos infantiles, del mismo director, transformados en cintas de terror gore, en lo que se llama Twisted Childhood Universe. En esta ocasión, el cuento fue Pinocho.
“Winnie the Pooh: Miel y sangre” de Rhys Frake-Waterfield.
La cinta comienza con Gepetto, en esta oportunidad abuelo de James, comentando que las pérdidas que sufrió su nieto lo impulsó a crear una compañía para el niño que no pueda morir. Bajo esa premisa “nació” Pinocho, un muñeco de madera que sea un amigo incondicional y eterno para James. Cuando el niño, desde su inocencia, intenta mostrarle el mundo, el muñeco comienza a tener cierta distorsión sobre el bien y del mal.

Cuando Pinocho descubre ciertos “peligros” en la vida de James, comienza a preocuparse por éste.
El bullyng que el niño sufre en su escuela es el disparador de una sangrienta matanza y una venganza por parte del muñeco, quien busca defender a su amigo a toda costa, y a su vez “limpiar el mal”. Por momentos, la película parece reírse de si misma y lo absurdo de la historia y de la misma, aunque no es algo central en ella. Las adaptaciones del resto de los personajes del cuento también son en forma terrorífica, como el de “Pepe el grillo” y el “Hada azul”.

Al igual que el resto de la franquicia iniciada por Rhys Frake‑Waterfield, la película no deja nunca su espacio de terror gore de bajo presupuesto, con un guión sin sentido y efectos por demás llamativos. Si bien la película parece burlarse de si misma, no la salva de la poca seriedad que ésta presenta (para no perder el hilo de las otras adaptaciones). De Pinocho, solo tiene el título y el nombre de los personajes, ya que el muñeco ni siquiera tiene la aspiración de ser un niño de verdad, solo se nombra por encima, como excusa para desmembrar a algunas personas. A diferencia de Winnie Pooh, Peter Pan y Bambi, el personaje original de Pinocho tenia cierta forma terrorífica, y la premisa de ser un niño de verdad presentaban muchas oportunidades de guión. Ambas cosas fueron desperdiciadas.
“Peter Pan: Pesadilla en la Tierra de Nunca Jamás” de Scott Chambers- Crítica
Como todas las películas de este sub género, poco se puede rescatar de estas cintas, vacías y sangrientas.




