Llega a los cines “Escritor”, el vibrante thriller de Paula de Luque sobre los orígenes de Operación Masacre. Una propuesta visual deslumbrante que combina el suspenso del film noir con la rigurosidad periodística, revelando la transformación de Rodolfo Walsh de creador de ficciones a símbolo de la verdad.

El sábado 9 de junio de 1956 por la noche, doce personas se reunieron en una casa de Florida, Vicente López. No buscaban conspirar; simplemente querían comer y escuchar por radio la pelea de boxeo entre Eduardo Lausse y Humberto Loayza. Aunque algunos simpatizaban con la resistencia peronista, la mayoría eran trabajadores comunes y vecinos del barrio. Sin embargo, el destino de esa noche cambió para siempre cuando el jefe de la Policía Bonaerense, Desiderio Fernández Suárez, irrumpió al grito de “¿Dónde está Tanco?”. El régimen sospechaba erróneamente que el búnker pertenecía al General Raúl Dermirio Tanco, líder junto a Juan José Valle del levantamiento cívico-militar contra la dictadura de Pedro Aramburu. Esa confusión selló el trágico destino de los hombres de la casa, que horas más tarde serían conducidos a los basurales de José León Suárez para ser fusilados.
Este sangriento episodio fue ocultado bajo una ley marcial aplicada de forma previa y retroactiva: los civiles fueron detenidos a las 23:30 del 9 de junio, pero la ley se dictó pasada la medianoche del 10. Dicho suceso es el núcleo de “Escritor”, el magnético thriller político en blanco y negro dirigido por Paula de Luque. Tras cosechar galardones en el Festival de Trieste (Mejor Película y Mejor Banda Sonora) y pasar por el Festival de Cine Latino de Chicago, el filme se prepara para su estreno comercial. Se presentará el próximo viernes 13 de noviembre a las 21:00 horas en el Cine Arte Cacodelphia (Av. Roque Sáenz Peña 1150, CABA), donde quedará fijo en cartelera todos los viernes del mes.
Lejos de ser una biografía tradicional, “Escritor” retrata el instante exacto en que un periodista abandona la comodidad de la ficción para convertir la escritura en un arma de denuncia. El propio Rodolfo Walsh relató en el famoso prólogo de Operación Masacre que, hasta ese momento, la política no era su prioridad. Su vida consistía en jugar al ajedrez, traducir y escribir cuentos policiales. Pero al escuchar en un bar de La Plata la frase “Hay un fusilado que vive”, la curiosidad periodística y el horror lo obligaron a abandonar su refugio. La película captura con maestría esta “bisagra” vital e histórica.
En los aspectos técnicos, la propuesta visual es deslumbrante. El uso del blanco y negro no es un mero capricho estético; evoca el film noir clásico y recrea con oscuridad y tensión la paranoia asfixiante de la Argentina de la década de 1950. Con una escrupulosa atención a los valores de producción de la época y una banda sonora perfectamente adecuada al período, a cargo de Pedro Onetto, el filme logra que la investigación clandestina sea tan atrapante como una película de acción. La dirección de De Luque sigue el proceso de buscar testigos, contrastar datos y tipear en la clandestinidad con un nivel de detalle minucioso.
El peso actoral descansa en una sólida dupla protagónica. Diego Cremonesi esquiva la imitación acartonada y compone a un Rodolfo Walsh obsesivo, vulnerable y valiente. La química con Vera Spinetta, en el rol de la investigadora asociada Enriqueta, aporta el anclaje humano y emocional indispensable para sostener la trama. Alrededor de ellos, un elenco de reparto excepcional termina de dar solidez a la reconstrucción histórica, donde destacan figuras como: Carla Pandolfi, Carlos Portaluppi, Luis Ziembrowski, Germán de Silva, Gustavo Pardi, Fabio Di Tomaso, Pepe Monje, María Ucedo, Jimena Anganuzzi, Nicolás Pauls y Maxi Ghione.
Lejos de estructurarse como un relato lineal, el guion apuesta de manera inteligente por saltos temporales que enriquecen la trama. El texto original de Marcelo Figueras fue coescrito para la pantalla por De Luque y Bruno Luciani. Este recurso fragmentado sumerge al espectador en el verdadero laberinto que significó la recolección de pruebas, dosificando la información con un ritmo preciso que rinde homenaje a la mística y solemnidad de la figura de Walsh. Asimismo, la película se anima a explorar los matices de su vida personal y el vínculo de confianza con su asistente de investigación, añadiendo capas de intimidad que humanizan al mito y complementan a la perfección el suspenso político.
Con este impecable despliegue, “Escritor” triunfa en hacerle justicia al mito fundacional de Operación Masacre. El libro, publicado en 1957, se consolidó como la primera novela de no ficción del mundo, nueve años antes de A sangre fría de Truman Capote. La película ofrece una mirada intrigante a un incidente del pasado argentino que fue clave para moldear la historia de los siguientes 30 años en el continente. Un testimonio cinematográfico imprescindible sobre el nacimiento del periodismo de investigación moderno.




