Jesús y María José son hermanos. Viven juntos en la casa que perteneció a su padre, recién fallecido. Su rutina es interrumpida por la llegada desde España de Magdalena, su medio hermana por parte del padre. Luego de varios años sin verse ella viene en busca de la parte que le corresponde legalmente por la propiedad. Por Bruno Calabrese.

Relaciones entre hermanos siniestras y opresivas: el cine se ha nutrido mucho durante de historias sobre vínculos morbosos entre parientes. Enseguida se nos vendrá a la mente clásicos “¿Que pasó con Baby Jane?”, protagonizada por Bette Davis y Joan Crawford. O más cercana en el tiempos, la enfermiza película alemana “Goodnight, mommy”, donde dos siniestros niños torturan a su madre, quien recién llega de realizarse una cirugía estética y no saben si es ella o no. Hasta grandes directores como Brian de Palma se han animado a tocar el tema con “Sisters” de 1972, la historia de dos hermanas siamesas, que luego de una intervención quirúrgica son separadas.

Todas esas películas cuentan de manera distintas historias de venganza, de celos y desconfianzas. “Piedra, papel y tijera” coquetea con todas ellas. Por un lado aparecen los celos y los reproches a esa hermana que triunfó en España y los abandonó con su padre enfermo, en otros momentos parece una película sobre hermanos que vuelven a reunirse después de mucho tiempo y quieren recuperar la inocencia de la niñez.

Pero atrás de todo eso se esconde la opresión, relaciones traumáticas con padres, fanatismo religioso y fobias, miedos que se transformarán en algo siniestro. La religión se asoma en el nombre de los hermanos, María José, Jesús y Magdalena. La casa es la otra referencia a lo católico, una especie de templo religioso, que guardan los recuerdos del pasado de ellos. Un pasado al cual María José y Jesús quieren aferrarse y que Magdalena quiere dejar atrás, por eso su intención de ordenar los papeles y vender la casa lo antes posible.

Magdalena trata de escapar de esa casa, su intención es quedarse en un hotel pero un “supuesto “accidente doméstico la obliga a quedarse en la casa. Aunque ella insiste en irse a un hospital, sus hermanos prácticamente la secuestran y la obligan a quedarse en una habitación, con promesas de que un médico va a venir a verla.

Jesús se comporta como un niño y en esa niñez está su sueño frustrado, el de filmar una película, más exactamente una versión de “El Mago de Oz”. María José sería la encargada de llevar adelante el papel de Dorothy pero la llegada de Magdalena cambia los planes y los celos comienzan a explotar entre ellos, lo que derivará en un trágico y perturbador descenlace.

Los directores juegan de manera precisa con los tiempos de la película, sacando provecho al maximo de la oscuridad y el estado general de la casa, típica en cualquier zona del Gran Buenos Aires, lo que genera cercanía con el espectador. En escena solo aparecen tres actores, y los tres funcionan de manera impecable y la tensión que generan en cada uno de sus diálogos es agobiante e incómodo, pero quién sobresale es Valeria Giorcelli como la impulsiva y caprichosa María José.

“Piedra papel y tijera” es turbia y enfermiza. Terror psicológico donde lo siniestro y perturbador está escondido bajo un halo de inocencia escalofriante, con problemas de adultos que son resueltos como ingenuos juegos de la niñez

Puntaje: 80/100.

 

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