Hay una serie de ideas y conceptos que rodean a la tercera edad que parecerían solo resaltar aspectos negativos. Fragilidad, lentitud, perdida de visión y capacidades fisicias son solo algunos ejemplos. Sin embargo hay un efecto que genera el paso del tiempo y que es, quizás, peor que todos los anteriores, el volverse invisible. “Usted está muerto” le dice un personaje al otro, a pesar de estar los dos sentados en el parque, antes de demostrarle todo lo que se puede vivir en ese último tramo.
Leon Schwartz y Antonio Cardozo se encuentran en el banco de una plaza para comenzar una amistad poco probable y un tanto tirada de los pelos. A regañadientes por una parte y con verdades a cuentagotas por la otra, ambos señores intercambian historias de su vida, de sus amores y su juventud. Así sucede durante algunos días hasta que el presente los llama de vuelta y los obliga a tomar cartas en asuntos ajenos y ser vistos por las otras personas del parque.
Leon es un anitguo militante comunista, quien saca a relucir sus ideas sobre Marx y Lenin cada vez que puede y que, además, procura vivir bajos los mandatos y la doctrina de la izquierda y la justicia social. Antonio, casi como una contraparte, es una persona que evita el conflicto a toda costa, incluso a sabiendas de que esa decisión le afecta de manera negativa. Y a pesar de actuar como si no se agradasen, en el fondo saben que su compañía les ayuda. A uno a ser un poco más comedido, y al otro a hacerse ver, a no resignarse a los límites de la edad.
La obra deja un mensaje claro. Si bien el paso del tiempo es absoluto e irrefrenable, el ser viejo no tiene por que ser un motivo para dejar de vivir como a uno le gusta. Hay cosas que se deberán adaptar, ya que el cuerpo no es el mismo, pero no por eso hay que resignarse a ser un muerto social, alguien al que algunos le tengan pena y del que otros se quieran aprovechar. Los años no tienen que ser enemigos de las nuevas amistades, del ejercicio mental o mismo fisico.
La obra, producida por 100 Bares Producciones, es una adaptación de la obra teatral “I´m not Rapaport” de Herb Gardner, y fue escrita y dirigida por Juan José Campanella. Dentro de su elenco se encuentran Luis Brandoni, Eduardo Blanco, Verónica Pelaccini, Agustín Aristarán, Manuele Menéndez y Matías Alarcón. La fotografía estuvo a cargo de Miguel Gilaberte, mientras que la dirección de sonido corrió por cuenta de Facundo Nahuel Gómez.
Si hubiese que definirla en pocas palabras, se podría decir que “Parque Lezama” es una efectiva montaña rusa de emociones. Es una película sólida y con actuaciones maravillosas, pero su mayor virtud es su habilidad de llevar al espectador al borde de las lagrimas con la misma facilidad que lo hace reir. Cuenta con un guion inteligente, que siempre juega con la idea de un pasado romatizado y, en boca de sus personajes, hasta parece una narración poética.




