¿Qué sucede cuando una familia disfuncional quiere tener la mejor navidad posible? Lo que parecía ser una noche tranquila, por momentos se convierte en un descontrol cuando miembros de la familia comienzan a contar sus secretos. “Una navidad de mierda” es una comedia llena de humor, diversión y caos que hará al espectador estallar de risa por más de una hora.
Ambientada en el living de una casa, allí conoceremos a Blanca (Verónica Llinás) y a su esposo Ignacio (Alejo García Pintos) que están haciendo todo lo posible para tener la mejor Nochebuena en familia sin que nada salga mal. Junto con su hijo Martin (Tomas Fonzi), llevan a cabo todos los preparativos para recibir a su hija Elena (Anita Gutierrez), a quien no ven desde hace 3 años. Para ellos es una oportunidad única de sanar una relación rota antes de que no haya vuelta atrás.


No nos podemos olvidar de la escenografía y los sonidos. El lugar en donde se desarrolla la historia es en el living de una casa; cada mueble, cada objeto que se encuentra por ahí tiene un sentido y un rol. El lugar y el sonido te hace sentir parte, como si uno estuviera pasando y viviendo Nochebuena con ellos.
En conclusión, “Una navidad de mierda” es una gran obra que logra construir una comedia familiar dinámica y entretenida que encuentra su mayor fortaleza en las actuaciones y en la química entre sus protagonistas. A lo largo de la obra, el humor, los reproches y las confesiones van transformando una cena navideña aparentemente tranquila en un verdadero caos emocional donde cada personaje se ve obligado a enfrentar sus propios errores. Con una escenografía sencilla pero efectiva y un elenco que sostiene la historia con solidez, la obra invita al espectador a reírse de las tensiones familiares y a reconocer que, incluso en medio del desastre, siempre existe la posibilidad de recomponer los vínculos.




