James Vanderbilt (Truth) logra con su segunda película como director, Nuremberg 2025, un acercamiento intenso a uno de los episodios más estudiados del siglo XX. En lugar de centrarse únicamente en el proceso judicial, la película dirige la atención hacia la relación entre el psiquiatra del ejército estadounidense Douglas M. Kelley (Rami Malek) y Hermann Göring (Russell Crowe), uno de los jerarcas nazis más influyentes. Desde ese vínculo cargado de tensión y manipulación, el film construye un retrato inquietante sobre cómo opera la mente del poder cuando ya no tiene nada que perder.

El duelo interpretativo entre Malek y Crowe es, sin dudas, el corazón de la película. Crowe compone a un Göring carismático, provocador y peligrosamente lúcido, capaz de manejar cada conversación como si aún tuviera control del escenario pese a estar preso. Malek, desde el otro extremo, aporta una mirada meticulosa , siguiendo cada gesto del acusado como si buscara descifrar un código para luego exponerlo en su libro. La dinámica entre ambos mantiene al espectador en constante alerta, preguntándose quién está analizando a quién.
La película destaca también por su enfoque psicológico, evitando simplificar el mal en la figura del monstruo clásico. El guion se apoya en la idea de que muchos líderes nazis, lejos de ser psicópatas aislados, eran personas funcionales y estratégicas, capaces de operar dentro de un sistema que los sostuvo y potenció. Esa perspectiva, apoyada en el libro The Nazi and the Psychiatrist, le permite a la película explorar un territorio más incómodo.

Visualmente, el film mantiene una puesta en escena sobria, donde los interrogatorios funcionan como el espacio principal de confrontación. Las miradas, silencios y respuestas terminan siendo más contundentes que cualquier escena de archivo.
En síntesis, Nuremberg: El juicio del siglo es un drama tenso y cuidadosamente construido que encuentra su fuerza en lo íntimo y lo verbal. Una película que retoma un pasaje crucial de la historia y que logra sostener la atención gracias a sus actores y su enfoque psicológico.



