El cine oriental siempre está presente en el Festival Buenos Aires Rojo Sangre. En este caso, no me refiero a la sección Invasion Japon. Hablo de “Haunted Mountains: The Yellow Taboo” de Chia-Ying Tsai, proveniente de Taiwán. Que viene a confirmar, una vez más, la consigna del festival: el cine que no vas a ver en otro lado.
Existe una montaña especial, llena de senderos que la gente recorre. Salvo que, una vez que alguien se pierda, hay que realizar una ceremonia para que el cuerpo aparezca. Chen Jia-ming, Song Yu-xin y Zhang An-wei recorrieron dicha montaña y traspasaron un sendero clausurado por motivos de esta ceremonia. Chen Jia-ming, Song Yu-xin hoy en día siguen buscando a Zhang An-wei quien nunca apareció.
El cine de género que llega a nuestro país, proveniente de Taiwán, suele tener un factor común. En su mayoría, se apoyan en el sub-género de terror paranormal. Mostrados intrincadas ceremonias, con sacrificios y símbolos extraños. Estos se ven genuinos, como parte de la cultura, no como algo inventado para la película. Generando robustez en la mística que se busca plantear. Haciendo de este factor, un punto fuerte, un rasgo distintivo que no posee otro cine del mundo.
En “Haunted Mountains: The Yellow Taboo” de Chia-Ying Tsai, encontramos una película no recomendable para quienes disfrutan del senderismo. Quizás la mejor forma de describirla sea, una mezcla entre “El día de la marmota” (1993) de Harold Ramis y “Sinister” (2012) de Scott Derrickson. Una verdadera aventura.





