A veces sucede que las obras, las películas, abren presentando una premisa y unos temas que, inmediatamente, atraen al espectador. Seducen las atenciones, las miradas y los oídos. Y cuando lo logran, lo mínimo esperable es que cumplan con esa promesa inicial, con esas expectativas que tan conscientemente siembran en la cabeza de su audiencia. Un buen gancho puede suponer la diferencia entre una buena predisposición del espectador para encarar el film, o, una visionada que difícilmente llegue del principio hasta el final. Lo más importante está en procurar que esa apertura no se desinfle.

La trama comienza cuando Ulises (Ricardo Darín), un prestigioso y reconocido psicólogo, recibe un premio a la excelencia por su desempeño profesional. Él piensa que la gente necesita algo más que las terapias convencionales y es eso mismo lo que le propone a su audiencia, avanzar un paso más. Su metodología encuentra un problema cuando llega a su consultorio Martín (Diego Peretti), un escritor bloqueado que no logra redactar ni media carilla.
El método de Ulises se centra en romper con los limites de la privacidad de sus pacientes y empezar a interceder en sus vidas por ellos. Los sigue, los espía, habla con sus familiares e intenta atacar el problema de la manera más directa y rápida posible. Esto es debido a que ya perdió la fe en su carrera, en el psicoanálisis, por lo que decide actuar de una forma poco ortodoxa y hasta ilegal. El problema se presenta porque escribir por Martín parece más complicado, pero quizás no imposible.
Lo que la película propone, a través de ese discurso inaugural de Darín, es en sí un gancho potente. Un dato verdadero, una mirada existente sobre la psicología y una opinión que podría ser común entre el público. Pero esa potencia, esa promesa de un discurso más comprometido, se desvanece al poco de empezar. Lo que deja como resultado una obra mucho más sencilla, simple y descontracturada. No necesariamente es algo malo. Sigue siendo una producción con un objetivo y un público claro, pero si resulta un poco engañosa con respecto a su primer acto.
La película, producida por Kenya Films y distribuida por Netflix, está escrita por Emanuel Diez y dirigida por Hernán Goldfrid. Dentro de su elenco se encuentran Ricardo Darín, Diego Peretti, Antonia Bengoechea, Inés Efrón y Andrea Politti, entre otros. La fotografía estuvo a cargo de Rodrigo Pulpeiro. Mientras que la musicalización, la cual cabe destacar ya que aporta mucho a la construcción del clima en las escenas, fue responsabilidad de Roque Baños.
“Lo dejamos acá” se configura así como una buena película dentro del catalogo nacional de su plataforma. Y si bien no destaca en ningún aspecto, en parte quizás porque ni se lo plantea, se puede decir que es una obra funcional. Sirve bien para desconectar de la realidad y ver a dos grandes actores jugar y divertirse sin demasiadas pretensiones, pasar un buen rato y disfrutar de la ficción nacional.




