La actriz Agustina Muñoz con la realizadora Saula Benavente desarrollan un thriller dramático donde la intérprete deja ver su mutación interpretativa y la directora incrementa las sensaciones con un guión metafórico y poético. Por. Florencia Fico.

El argumento de la película argentina “Karakol” es sobre Clara (Agustina Muñoz) quien no asume el fallecimiento de su padre, piensa que puede continuar en algo más. En su estudio halla unos papeles curiosos y encuentra signos que la trasportan a Tajikistán, lugar donde su papá podría tener una doble vida.
La directora Saula Benavente recrea un filme con tintes de suspenso y toques filosóficos sobre la pérdida y la búsqueda. El replanteo de la vida de Clara y su familia. La capacidad de mover el eje de los seres queridos tras la muerte de uno. Cómo los interpela, la resignificación de la vida y las maneras de transitar el duelo en diferentes etapas etarias.

El guión de Benavente apela a la memoria emotiva con diferentes maneras de representación ya sea desde: los relatos orales de los familiares y en anécdotas como lo hizo en su ópera prima “El Cajón”. Además en fotografías desconocidas trae a la vida de otra forma al padre de Clara y lo expande.

Asimismo cartas archivadas y esos elementos secretos generan una presencia enigmática e intrigante en la ausencia física.
Ese lugar apartado donde va Clara se vincula con un espacio donde ella puede canalizar su duelo. En una zona llena de paisajes interminables; y eso evoca la infinidad de indicadores que pueden aparecer en una región inhóspita, como vestigios de su papá. Y su poder movilizante para el imaginario de Clara. Benavente exprime el caudal informativo de los lugares ya desde su filme “Gule gule, crónicas de un viaje”.

La fotografía de Fernando Lockett emplea planos panorámicos y traveling en áreas de Tajikistan lo que siembra un efecto visual placentero. Con la proyección de cordilleras, sierras, valles cubiertos de glaciares, los ríos y lagos. La iluminación opaca en momentos de tristeza, angustia y desorientación de Clara; y cálida cuando está acompañada y la luz natural traduce su estado de ánimo.
El encargado de musicalización Gabriel Chwojnik utiliza pianos para reforzar la tensión que vive Clara, ritmos con instrumentos de cuerda y más vibrantes para generar intriga o recreación.

El reparto estuvo compuesto por la protagonista Clara compuesta por la actriz Agustina Muñoz quien tamizó el trauma que provoca la muerte de su padre, el desgarro emocional, la ansiedad por volverlo a encontrar y cómo aflora en ella una nueva personalidad.
La artista Soledad Silveyra interpretó a una tía cómica y muy atrayente.La mamá de Clara fue interpretada por la actríz francesa Dominique Sanda lo que dio un estilo distintivo y atípico.

Los actores Pablo Lapadula y Guido Losantos estuvieron en los papeles de los hermanos de Clara como Luciano un personaje introspectivo y Lautaro más humorístico. Su colega Santiago Fondevilla quien interpretó a Matías un primo con un porte bohemio, gracioso y reflexivo. Y la participación especial del actor Luis Brandoni quien aportó su cuota de comedia irónica.

La segunda entrega fílmica de Saula Benavente continúa abriendo debate sobre, la muerte y los viajes, que ensamblados dan como resultado una película con toques de suspenso y drama. La actriz Agustina Muñoz ejemplifica las transformaciones y reconstrucciones que simbolizan la pérdida de un familiar y la exploración personal.
Puntaje:70
Dirección
Reparto
Música
Fotografía
Guion
La segunda entrega fílmica de Saula Benavente continúa abriendo debate sobre, la muerte y los viajes, que ensamblados dan como resultado una película con toques de suspenso y drama. La actriz Agustina Muñoz ejemplifica las transformaciones y reconstrucciones que simbolizan la pérdida de un familiar y la exploración personal.




