Ayer llegó a MUBI Padre Madre Hermana Hermano, la nueva película de Jim Jarmusch. Ganadora del León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia, la película reúne un elenco enorme encabezado por Cate Blanchett, Adam Driver, Charlotte Rampling, Vicky Krieps, Tom Waits y Mayim Bialik, entre muchos otros. Dividida en tres actos —Father, Mother y Sister Brother— la película está situada en Estados Unidos, Dublín y París. Aunque las historias son independientes, todas giran alrededor de la misma idea: reencuentros familiares.

Si bien se trata de encuentros entre familia, estas personas que deberían conocerse profundamente, por distintos motivos, terminan sintiéndose casi como extraños. Especialmente en las primeras dos partes, Jarmusch trabaja mucho la incomodidad. Las conversaciones son mínimas, tensas, vacías, como si nadie supiera realmente qué decir. Hay diálogos que recuerdan a esos silencios incómodos de un ascensor, donde se habla del clima solo para llenar espacio. El film busca mostrar cómo incluso dentro de una familia puede existir una distancia enorme.

La tercera historia cambia un poco el tono y termina siendo la más emotiva. Ahí sí aparece un vínculo genuino y gestado entre dos hermanos atravesados por el duelo. Allí la película finalmente encuentra algo de calidez después de tanta frialdad emocional acumulada.
Es interesante cómo Jarmusch repite pequeños elementos visuales entre los tres segmentos, combinación de colores de ropa, relojes, autos, objetos. Aunque cada uno de ellos se resignifica cada vez de manera distinta. Son detalles sutiles, pero ayudan a conectar las historias sin necesidad de explicarlo todo.

Con un ritmo lento y muy contemplativo, Padre Madre Hermana Hermano probablemente no sea una película para cualquiera, pero sí una experiencia interesante para quienes disfrutan del cine de autor.




