“La gran ambición” de Andrea Segre.

El líder más popular del Partido Comunista Italiano.

Quizás sea una obviedad, pero cabe destacar que vivimos momentos muy particulares para el estreno de esta película. En un mundo occidental donde los partidos de ultraderecha están en el poder y en constante crecimiento. Por suerte, llegan a nuestras carteleras obras como “La gran ambición” de Andrea Segre. Disponible a partir de hoy en las salas del país. 

Una biopic sobre el secretario general del Partido Comunista italiano, Enrico Berlinguer. Haciendo foco en el periodo que comprende desde 1973 y 1978, donde Enrico buscó llevar al Partido Comunista al poder mediante una alianza con los demócratas cristianos. Intento frustrado por el secuestro y asesinato del líder de la Democrática Cristiana. 

Es interesante analizar la historia que narra esta película desde el hemisferio sur del mundo. Sobre todo cuando contamos con una presencia importante en la misma. Inicia con el golpe de estado de Chile en 1973. Donde Berlinguer ve como derrocaron a Allende, quien había logrado llevar al partido comunista al poder mediante vías democráticas.  

Enrico toma nota y para que no le suceda plantea realizar el “Compromiso histórico”. Una colaboración entre todos los partidos de mayor representación política del país, en pos de buscar mejorar la situación de Italia. 

Lo que genera rispidez en Moscú y le obliga a crear su propio camino para el partido comunista en Italia. Difiriendo con la doctrina bajada por la Unión Soviética. Sobre todo por lo de querer llegar al poder por vías democráticas, no estaba tan bien visto en oriente. 

Esto sucede durante la primera mitad de la película, magníficamente narrado. Los nombres de los personajes se explicitan en pantalla para que el espectador no se pierda. El peso de los acontecimientos queda impregnado en las escenas. Y a groso modo uno puede comprender todo lo que sucede. 

Para entender el cine, hay que saber de historia. No sólo para comprender en qué contexto se realizaron y proyectaron las mismas. Sino que además ayuda a disfrutar en particular de los audiovisuales históricos como este. Confieso que en este caso, no me encuentro capacitado para hacerlo, ya que desconocía la historia del partido comunista italiano. Hago el mea culpa correspondiente.

Sin embargo, en la segunda mitad, comienza la rosca política pura y dura. La búsqueda de Berlinguer de realizar esta alianza y llevar a su partido al poder. El camino se hace menos claro, la narrativa y las escenas pierden esa fuerza inicial. La película se esfuerza menos por que todo quede claro. Lo que antes parecía una obra con la intención de que el mundo vea la historia italiana. termina sintiéndose como un audiovisual para que los mismos italiano visiten su propia historia. 

Un contra ejemplo claro de esto es “Argentina 1985” (2022) de Santiago Mitre. En la que cualquier espectador que desconozca de historia argentina, comprende todo el tiempo lo importante de los sucesos que acontecen. 

“La gran ambición” de Andrea Segre, consigue de muchas maneras atrapar al espectador. Verla desde Argentina, nos deja la interrogantes de qué hubiera pasado con Berlinguer si se cruzaba con algo parecido al Peronismo. Quizás su compromiso histórico hubiera llegado a otro puerto, tal vez no hubiera cambiado nada. Pero que ucronía que nos perdimos.

Francisco Mendes Moas

Estudio, hago y escribo sobre cine. Mi relación con el séptimo arte siempre peligra con convertirse en una peligrosa adicción.

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