Jamie Crawford: “El documental pretende explorar la historia desde una perspectiva puramente humana”

En diálogo con Cine Argentino Hoy, el director, productor y guionista inglés se trasladó a tierras cordobesas para retratar, desde otro ángulo, uno de los crímenes más impactantes y mediáticos del país, en la serie “Las mil muertes de Nora Dalmasso”, que ocupa el primer lugar en las listas mundiales de Netflix. 

 

Cobertura Periodística: Javier Erlij.

Edición : Verónica Segovia.

Créditos de Fotos: Cortesía Netflix

 

– ¿Cómo llegaste a grabar esta producción en Argentina, siendo oriundo de otro país? ¿Qué te llevo a querer desmitificar, desmentir y a mostrar el acoso, manipulación de los medios y también los errores de la justicia sobre el caso?

Obviamente es una de las causas, uno de los casos de los últimos veinte, treinta años en la Argentina y soy inglés, nosotros tenemos el caso de Amanda Knox, en Italia y siempre me parecía bastante parecido, de muchas maneras, a nivel mediático, lo que produjo el caso, la actividad mediática y la tormenta que explotó alrededor del caso y yo lo seguía desde lejos, después de haber vivido en Río Cuarto y seguir con amigos ahí, yo seguía este caso, seguía hablándolo con gente de Río Cuarto, contándome de sus experiencias, de lo que fue vivir está explosión de periodismo en la ciudad y siempre como que me sorprendía que no paraba de crecer y que no paraba de producir vueltas terribles y quería saber desde una perspectiva no investigadora sino más humana, quería saber cómo hace uno para sobrevivir en el ojo de la tormenta.

La familia era la víctima pero no sólo ellos, sino los amigos también, la gente de la ciudad, periodistas, los investigadores que trabajaban en el caso bajo tanta presión tan mediática y quería investigar eso y después el juicio de Marcelo Macarrón, escuché por amigos que habían productores acercándose a la familia, que estaban pensando, quizás, en contar un poco su experiencia, yo nunca iba a hacer una serie sin ellos, que son el centro de este caso. Y conversamos durante un año y medio antes de que decidieran participar y con esa participación me pude acercar a Netflix y empezar la conversación y acá estamos. 

– Con respecto al viudo, Marcelo Macarrón, y su hijo Facundo, ¿fue muy difícil poder combinar para que ellos puedan dar las notas, que tampoco fue tan fácil después de todo lo que han padecido y qué es lo qué te pareció que les dió confianza en vos para poder contar la historia? 

Yo desde el día uno les dije que yo no estaba ahí para investigar el caso, no para llegar a ninguna conclusión ni opinar, simplemente escucharlos, abrir la puerta para que ellos puedan contar, desde el principio hasta el final, su experiencia en todo los detalles, lo que quieran o no quieran, yo estoy ahí para preguntar y guiarlos por este viaje de esta entrevista larga e intensa y no interrumpirlos, no opinar, ni nada, solamente escuchar. 

Y también explorar la historia desde una perspectiva puramente humana. Yo quiero saber, cada uno es dueño de su experiencia y sus opiniones y sus recuerdos, entonces mi trabajo es abrir esa caja de recuerdos y lleva tiempo con cada persona y fue difícil con ellos porque mantuvieron un silencio, necesario, durante tantos años.

Entonces le metimos un par de días de entrevistas a cada uno, a Facundo, a Marcelo y con Valentina y con cada uno, el primer día, fue bastante difícil porque estaban acostumbrados a estar cerrados y no compartir pero es cuestión de pasar horas charlando y de, a poco, abriéndonos y ahí realmente salieron tres seres humanos muy dolidos.

– ¿Cuánto tiempo te demandó y tuviste problemas a nivel local, me refiero a Río Cuarto, para poder conseguir toda la información para poder realizar el documental? 

Filmamos un par de semanas entrevistas, luego filmamos las imágenes que uno ve, no quería justamente filmar ninguna reconstrucción dramática, sino, simplemente, estar ahí con la cámara en el escenario de esta historia, en los lugares dónde sucedió todo y, afortunadamente, teníamos (con el apoyo de Netflix) un equipo increíble de productoras de archivo, cuatro productoras que son unas genias, que conocen Argentina, tienen los contactos y los canales para ir conectando todo y eran cientos de horas de noticias, miles de fotos de revistas, títulos, diarios, todo lo que uno puede imaginar; y de eso, nosotros con los editores y con un equipo de edición, pudimos ilustrar, literalmente, cada momento que nos iban contando en la entrevista porque siempre es ese el desafío del documental: alguien te cuenta algo que pasó y después uno tiene que buscar ese momento. Pero con este caso, está todo filmado, porque lo cubrieron desde el día uno hasta el final, todos los días, en Río Cuarto.

– Con respecto a colegas que han tratado el tema en Argentina, ¿tuviste devoluciones ahora que el documental se ha estrenado? Sé que algunos formaron parte de la producción… 

Si, sigo en contacto con casi todos y la verdad ha sido increíble la reacción, tanto pública como profesional, dentro de Argentina. Pero lo que más nos ha sorprendido es que la serie se haya difundido en tantos top ten de tantos países del mundo, porque la verdad, a pesar de haber sucedió en Argentina, en Río Cuarto específicamente, es una historia universal, que puede haber pasado en cualquier parte del mundo y es la historia de una familia, de un crimen, es una historia humana; entonces se traduce a cualquier lado del mundo. 

– ¿Crees en la actualidad que no hubiera posibilidad de destacarlo cómo trataron mediáticamente este caso, dónde en ese momento no se hablaba de la figura de femicidio y dónde la víctima pasaba a ser victimaria, en el caso de Nora Dalmasso?

Si y, afortunadamente, el mundo ha cambiado. Creo que, hoy en día, quiero pensar, que lo trataríamos de una manera muy distinta a este caso.

– Con respecto a Facundo y Marcelo, ¿fue difícil que ellos intentarán abrirse, contar, resultó muy engorroso todos los trámites para poder convencerlos de realizar esta participación?

Charlamos durante mucho tiempo, fue un año y medio, más o menos, de conversaciones, de comunicaciones entre nosotros. Al principio, hablando un poco de la idea y esa conversación de qué quieren contar ellos, cuál es su motivación para hacerlo y participar y cuál es mi plan, cómo lo voy a tratar.

Participar en algo así es exponerse, no sólo al público argentino, sino al mundo, entonces es algo que lo pensaron durante mucho tiempo y afortunadamente decidieron hacerlo. 

– Me imagino que te quedó mucho material afuera de este  trabajo, ¿cuántas horas de grabación no se incluyeron?

Y… Teníamos para varias series. Lo que pasa que para llegar a esas emociones profundas y esos recuerdos fuertes e impactantes, llevan mucho tiempo y yendo para atrás, para enfocar en un momento más profundo, más profundo, y entonces filmamos más de cien horas de entrevista, para dos horas y media de contenido.

Siempre con estos proyectos queda mucho material pero yo no quería hacer una serie muy larga, porque quería simplificarlo y enfocarnos en los momentos claves e ir con mucha profundidad en esos momentos, en vez de pocos detalles como muchos. 

– Los habitantes de Río Cuarto, que fue el lugar donde sucedió el hecho, ¿te brindaron devoluciones luego de ver la serie, y que opinaron los medios de prensa? 

Si, mucha gente nos preguntaba cuando estábamos ahí qué estábamos haciendo y era bastante obvio pero si, sigo con muchos amigos ahí y entonces voy siguiendo la reacción y creo que la reacción, sobretodo, ha sido un alivio porque no se ha repetido todo lo más morboso que se produjo antes y, quizás, ojalá, llegué a ofrecer como cerrar un poco el capítulo sobre este tema y que Río Cuarto vuelva a ser Río Cuarto. 

 

Javier Erlij

Licenciado en Periodismo, Profesor para la Enseñanza Primaria, Técnico en Periodismo, Critico de Cine. CEO de Cine Argentino Hoy.

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