El film gira alrededor de las inmediaciones de las confiterías Ritz, en La Plata y entrecruza las historias de sus dueños, familiares y empleados.
Lucia seles se impone firme, establece sus propios códigos, propone una experiencia audiovisual más parecida a un sueño febril que a otra cosa. Y sin embargo todas las piezas funcionan, el ritmo del film nunca pierde consistencia. Por momentos con tintes de humor y por otros con tintes de ternura y con un uso del montaje como herramienta para darle sentido al sinsentido, produciendo una lógica interna.

The Bewilderment Of Chile (como sus films anteriores; Saturday Disorders, Terminal Young) se caracteriza por escenas largas y actuaciones formidables que por momentos, rozan lo absurdo y parecen improvisadas.
Propone un tipo de cine atípico, contemporáneo y fuera de lo tradicional, que no es para cualquiera, pero que una vez que se entienden sus códigos se condensa una atmósfera en la que el espectador es parte también de esos códigos.
Con una inmensa facilidad para generar climas, el énfasis está corrido de una gran trama, simplemente sigue el día a día de los protagonistas en situaciones que parecen triviales pero construyen una textura emocional muy precisa.

La impronta singular de la directora, caótica, desbordada y sensible, se consolida en The Bewilderment of Chile como una pieza significativa dentro del nuevo cine independiente argentino. La película obtuvo el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de Gijón y una Mención Especial del Jurado en la última edición del BAFICI.




