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#ESPANORAMAS “La mort de Guillem” de Carlos Marqués-Marcet. Crítica

Ni olvido ni perdón

Carlos Marqués-Marcet es uno de los jóvenes directores del cine español que hemos conocido a través de festivales y otras muestras de cine europeo con sus trabajos “10000 km” “Los días que vendrán” o “Tierra Firme”, en los que abordaba fundamentalmente, temas vinculados con las relaciones de pareja en diferentes contextos. Quienes conocen su filmografía se verán sorprendidos, ya, a primera vista, por la temática que ha elegido abordar en su nuevo trabajo “LA MORT DE GUILLEM” donde se vuelca de lleno a registrar un caso real que ha sacudido, en su momento, tanto a la opinión pública como a los vecinos de la localidad de Montanejos, en el Noreste español.

Guillem Agulló i Salvador, un joven pacifista que con sus 18 años, militaba activamente en la Izquierda es golpeado tan brutalmente en Abril de 1993 por un grupo de jóvenes identificados con ideas neonazi, que aparece asesinado, dando pie al inicio de un proceso judicial en el que, inclusive se ha intentado demonizar a la propia víctima.

Marqués-Marcet pone su cámara al servicio de un narrativa que si bien es ficcional, se ve ilustrada, en ciertos momentos por fragmentos documentales rescatados de la televisión o de los registros periodísticos de aquel momento y recorre los días anteriores al hecho, hasta llegar a 1997 en donde se finaliza el controvertido juicio a todos los involucrados en el hecho.

Transcurridos los primeros minutos, apenas la historia toma cuerpo, es difícil pensar a “LA MORT DE GUILLEM” como un producto para la televisión española para la que fue concebido. El tono de su director es propio del cine y su producto, a pesar de respetar la estructura propia de cualquier realización basada en hechos reales, tiene una potente solidez en su planteo reivindicatorio para la figura de este joven valenciano con sus ideas independientes.

Tanto Marqués-Marcet como sus guionistas tienen la pericia de mostrar los hechos con la mayor objetividad posible, tal como fueron sucediendo, sin necesidad de poner una mirada inquisidora ni subrayar culpables, ni sucumbir ante la tentación de bajar línea o querer ejemplificar desde lo discursivo. Por el contrario, apelan a una forma narrativa simple y concreta, pero que justamente en esa simpleza gana en contundencia.

Para poder escapar del mero relato procesal, otro punto interesante de este trabajo, es que la historia se mueve en dos planos: si bien es una película en la que el hecho más importante es el proceso judicial que se sigue a los asesinos de Guillem, el guion se toma el tiempo necesario para mostrarnos cómo impacta ese hecho trágico, dentro del seno familiar. Es así como a través de pequeños momentos iremos viendo como tanto los padres como los hermanos van dando cuenta de un profundo dolor que emerge en el cotidiano y que se describe con precisión gracias al impactante trabajo de Pablo Molinero y Gloria March, como los padres de Guillem, que alcanza momentos realmente desgarradores.

El drama que se vive en la familia impacta, angustia y corroe a cada uno de sus miembros de formas diversas y a pesar de todo, el grupo familiar deberá juntar fuerzas para llevar el caso a la Justicia y revivir en carne propia el momento de la muerte de su hijo a través de los diferentes testimonios y soportar, obviamente, que el abogado defensor del asesino intentará responsabilizar al propio Guillem de lo sucedido y aludir que el asesinato fue en realidad  un acto en defensa propia, incluyendo la aparición de testigos dentro del juicio que prestan testimonio en forma totalmente irregular.

Marqués-Marcet se aleja del panfleto político pero deja claramente asentada su postura. Su cine es militante sin ser obvio, demuestra cómo España sigue sufriendo en sus instituciones –y por qué no, en su pueblo- los coletazos de una época franquista que parece agotada pero que intempestivamente vuelve a castigar ideologías, a ejercer la violencia de los poderosos sobre los desposeídos y dejando a la intemperie, desde el propio Estado, a los más vulnerables.

LA MORT DE GUILLEM” es una muestra de un cine simple, directo, hecho a puro sentimiento y enarbolando una bandera por la justicia, sin necesidad de apelar a discursos. Basta ese dolor acallado de los padres que se miran en silencio sin saber cómo consolarse, con las manos vacías de justicia y con la desesperanza de saberse desprotegidos por un sistema que no hace más que seguir victimizando a los propios damnificados.

Domingo 06/06 18 horas / Disponible en la Festival Scope por 48 horas

Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Guion
Actuación

“LA MORT DE GUILLEM” es una muestra de un cine simple, directo, hecho a puro sentimiento y enarbolando una bandera por la justicia, sin necesidad de apelar a discursos y bastará con ese dolor acallado de los padres que se miran en silencio sin saber cómo consolarse, con las manos vacías de justicia.

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