La historia sigue a Mia, una niña fanática de lo monstruoso y todo lo que ese mundo conlleva. Mia, es expulsada de su escuela primaria por interrumpir un ensayo escolar, donde dice tener evidencia que comprueba la existencia de monstruos en la ciudad y en el pasado de la escuela. Ella es una niña excentrica, con curiosidad e imaginación, en una ciudad que es todo lo contrario, ordenada y básica. Mientras se preparan los festejos por los 500 años sin monstruos, ella sigue recopilando pruebas que demuestren que toda la ciudad vive una mentira, y encuentra, en su nueva escuela, una gran oportunidad.

Mia, junto a su pequeña mascota Quentin, es enviada a continuar sus estudios en la Escuela Bosque Muerto. Allí, descubre lo que tanto esperó: ¡Los monstruos existen!. Rápidamente se da cuenta que sus compañeros/as y sus docentes son vampiros, lobos, zombies, brujas y todo lo que ella se imaginó de ese mundo sombrío. En su estadía, parece encontrar su lugar ideal, se hace de nuevos amigos y comienza a ser una alumna ejemplar, aunque nunca dejó de lado su investigación y su idea de demostrar que los monstruos estaban en la ciudad. Aunque ahora, también, busca demostrar, además de la existencia de estas criaturas, que monstruos y humanos pueden convivir y ser amigos/as.

La película tiene mensajes claros, donde los mas destacados son el de la amistad, el amor, la idea de transformar una realidad para mejor y de siempre ir por un objetivo mayor (como cuando Mia comienza a creer que demostrar la existencia, también puede ir de la mano con demostrar la posible convivencia entre humanos y criaturas), además de la importancia del trabajo colectivo, más allá de algunas diferencias. El hecho de que Mia demuestre su mejor versión en un ámbito más ameno a ella, también es un ejemplo de que todos/as tenemos algo especial, y en el lugar correcto, con la gente correcta y desde lo genuino, todo sale mejor. La identidad, la amistad, el amor y los ideales son los valores más predominantes en la cinta, que promueve a la aceptación y la integración en un mundo cada vez más individualista.




