Éramos tan flacos es un documental dirigido por Carlos Castro y estrenada este año en el 22 Festival de Cine de Derechos Humanos de San Sebastián. Fue reconocida por la RAFNA como mejor documental argentino, y a partir de cintas grabadas durante los años noventa, reconstruye la militancia y el movimiento estudiantil, que se vio acentuado por las políticas neoliberales de Carlos Menem y por la Ley de Educación Superior que se buscaba imponer en aquel momento.
Con imágenes caseras filmadas durante su época universitaria, Castro condensa en 81 minutos una época de resistencia estudiantil, especialmente marcada por la organización y el quórum general de diferentes agrupaciones en pos de mantener la autonomía de las universidades, defender la educación como un bien público y rechazar las políticas del gobierno de aquel momento.
¿Cómo se puede disputar sentido cuando el sentido lo tiene la derecha?
El documental deja ver, a partir de esta pregunta, una lógica que se repite: el ajuste, la represión y las medidas antipopulares que tuvieron lugar en los setenta y en los noventa, y que también están presentes en la actualidad. Frente a esto, el documental muestra qué medidas toman y han tomado las organizaciones estudiantiles y de qué manera la resistencia y la universidad funcionan como una especie de trinchera para los estudiantes.
En este sentido, el director deja al espectador pensando en cómo se vuelve a repetir aquello que creíamos que no sucedería más; en cómo se vuelve a luchar, una y otra vez, para (re)conquistar derechos que damos por sentados, y en cómo el tiempo parece estar atrapado en una historia que no para de repetirse.

Éramos tan flacos construye su relato principalmente a partir de las cintas caseras. Esas imágenes, registradas desde adentro del movimiento estudiantil, funcionan como el núcleo de la película permitendo reconstruir no solo las formas de organización y resistencia de aquellos años, sino también la experiencia cotidiana de quienes participaron de ellas. Los testimonios y el material de archivo aparecen como un agregado que acompaña y complementa, terminando de darle forma al documental, aunque son las cintas caseras las que le dan su particularidad y su tono íntimo y las que logran meternos en la realidad del estudiantado de aquel entonces, en una ciudad como La Plata, donde la Universidad se referencia como un centro gravitacional muy importante.
TRAILER:
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