El pasado 9 de diciembre en el Main Stage del Centro Costa Salguero, estuvieron presentes Demián Rugna, Ezequiel Rodriguez y Virginia Garófalo, director y protagonistas, respectivamente, del film Cuando Acecha la Maldad.
La película, estrenada en los cines argentinos en noviembre pasado, acaba de superar los 230 mil espectadores, y es la primera cinta latinoamericana en haber ganado el reconocido Festival de Sitges en Cataluña.
En el panel moderado por Luciano Saracino, el realizador explicó lo riesgoso que fue hacer el film: “En el primero tenés 90 por ciento de posibilidades que no funcione. Entonces podía ser que todas esas escenitas que tanto disfrutamos, no funcionen. Segundo riesgo es que me la prohiban, cuando uno quiere hacer una película que sea vista en todo el mundo -que siempre es el anhelo de uno- un poco suaviza las cosas para poder entrar en diferentes mercados”. Y concluyó: “¿Por qué voy a suavizarla si yo me la jugué toda haciéndola? Ahora sufran ustedes, y por suerte, tomaron la película y dijeron sí, es todo es lo que yo quería ver en una de terror”.
Por su parte, el actor Ezequiel Rodriguez admitió que la tensión que vive el espectador es la que le pasó a él al momento de leer el guión y resumió la experiencia de ver una cinta como Cuando Acecha la Maldad: “Es mucho más que una película de terror, es una condensación de elementos que van goteando y se va transformando en una tragedia tremenda, con elementos de terror y hasta con humor”.
Y hablando del tema, Virginia Garófalo protagonizó un pequeño momento en el cual se retiró del escenario para volver corriendo con sus manos llenas de sangre. La actriz fue inmediatamente ovacionada por el público.
Ella recién pudo verla por primera vez cuando participó del último Festival de Mar del Plata, y tuvo la chance de presentarla: “la padecí, y salté en momentos sabiendo lo que sucedía”. También habló sobre la tridimensionalidad, no solo de los personajes sino del film en sí : “Tienen muchas contradicciones, son claramente humanos. Yo la vi tres veces, y en la segunda vez la disfruté muchísimo más, y en la tercera, aún más, porque además tiene muchas capas.” Y agregó: “Y tiene justamente eso, que no la podés encasillar, como que genera un espectador activo, que tenés que seguir trabajando y uniendo”.




