CUANDO LA MÚSICA INCÓMODA: UNA CRÍTICA A SÍNTESIS (ESTO NO ES MÚSICA)

UN DOCUMENTAL DIRIGIDO POR AGUSTIN ARGENTO

A raíz de una célebre escena de la televisión argentina, en donde Pappo, un reconocido músico argentino, le dice al DJ Deró que “se busque un trabajo honesto” y el estudio estalla en risas. Ese comentario surgió luego de una conversación sobre el uso de un instrumento que ellos no lo consideraban música. Durante años, ese gesto fue celebrado como una ocurrencia rockera, un acto de autenticidad frente a lo artificial. Agustin Argento, en su segundo largometraje titulado “Síntesis (esto no es música)”, vuelve sobre ese momento no para juzgarlo, sino para usarlo como punto de partida para abarcar el miedo histórico del establishment musical frente a la innovación tecnológica.

El documental propone una pregunta tan simple como incómoda: ¿qué es hacer música? Y lo hace desarmando la idea romántica del músico como ejecutante “puro” de un instrumento legítimo. A través de entrevistas a figuras como Vince Clarke, Rick Wakeman, Ernesto Romeo o Alex Patterson, Argento traza una genealogía de la discriminación sonora: cada nueva tecnología (del theremin a los sintetizadores, del MIDI a la inteligencia artificial) fue ridiculizada antes de ser aceptada.

Lejos de quedarse en lo anecdótico, la película encuentra su mayor potencial cuando conecta esa burla televisiva con una tradición mucho más larga. Los sintetizadores, hoy omnipresentes, también fueron acusados de no ser “instrumentos reales”. Lo mismo ocurre en la actualidad con la aparición de la Inteligencia Artificial y su aplicación en la música, cómo ocurrió cuando se aplicó en la música académica, más precisamente en el proyecto de la Décima Sinfonía de Beethoven. Entonces, a raíz de esto, la pregunta no es si la máquina crea, sino quién define los límites de lo creativo.

En ese sentido, la provocación “¿qué hubiera pasado si Ginastera se cruzaba con Pappo?” funciona como núcleo conceptual. No se trata de enfrentar géneros, sino de evidenciar que la legitimidad artística siempre es una construcción de poder. La inclusión de las composiciones de Klaus, que sintetizan distintas décadas de música electrónica, traslada el debate del discurso a la práctica, mostrando que la tecnología no reemplaza al músico: lo obliga a repensarse. El género electrónico es uno de los más escuchados a lo largo del mundo. Una gran cantidad de festivales y una enorme aparición de artistas que utilizan estas herramientas dan a entender que esto vino para quedarse.

Con visuales que dialogan orgánicamente con el sonido, Síntesis (esto no es música) se corre del documental testimonial para convertirse en un ensayo audiovisual. Argento no busca absolver ni condenar, sino elevar una discusión que la televisión prefirió banalizar. Al final, el film deja flotando una certeza inquietante: quizás lo verdaderamente deshonesto no sea tocar botones, sino negarse a escuchar.

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