Cruda. Hija de los 90 – Crítica

Un musical personal y autobiográfico que nos refleja la vida cotidiana en una villa en la década neoliberal. Conmovedora, reflexiva y contestataría con la mirada alejada del uno a uno y la pizza con Champagne

En Cruda. Hija de los 90, Nahir Sanchez Romero es una viajera directo a la estratósfera pero casualmente es interceptada por unos marcianos. Ellos buscan respuestas para poder invadir y conquistar la tierra pero ella le contará con un histrionismo y voz impecable su vida e infancia en una villa en los años noventa.La obra transcurre por y con las canciones que Villera Vip (banda nacida en el año 2020 de la que Nahir es vocalista) va interpretando. Con registros que van desde el chamamé, la guaracha, la cumbia y varios ritmos de folclore donde vemos brillar a la protagonista.

El inicio de la obra o primer acto podemos ejemplificarla como una PATADA DE CANGURO, el tema de Wos, ya que va derecho a desarmarte y es dificíl de recuperarte. Imposible no conmoverse. Denota claramente la impronta dramática que la autora quería darle a la obra en un principio, luego, con la mirada del director David Gudiño, se suman el humor y la sátira en la medida justa para descomprimir esos momentos duros. Y así como el tema también critíca la meritocracia y la falta de oportunidades, la pequeña Nahir se pregunta porque son pobres si su familia trabaja todo el día. Hasta su pequeña perrita “Pinipoy” casi tiene que salir en busca de un salario para ayudar a la economía familiar. Ternura y drama entrelazados

Su abuela Carola, quien era la curandera del barrio y a quien ella se le entremezclaba llamandola mamá porque su madre había fallecido. Nahir, que además es el nombre artístico que le puso su padre gay, según sus propias palabras. Ambos celebrados y orgullosamente representados en casi la totalidad de la obra como las personas que en base al amor fueron quienes la formaron como persona y la llenaron de valores que la fueron moldeando para ser quien es hoy. La solidaridad, el sentido comunitario y la búsqueda de dignidad más allá de lo material que siempre faltaba en la Argentina convulsionada con el desempleo creciendo y las necesidades cada vez más vulneradas. Nos muestran una pieza contundente y que grita “no nos cuenten lo que hemos vivido”.

El feminismo, los saqueos y la falsa caridad serán algunas de las máscaras que se irán cayendo pasando por el tamiz que resulta el anécdotario de Nahir. Mientras recorre el escenario constantemente e intercala entre lo recitado y el canto sin ningún tipo de problema. En una palabra: Sorprende. Los músicos y el repertorio se encuentran en la misma sintonía. Más algunas intervenciones que redondean un trabajo en equipo que refleja nuevamente lo comunitario como bandera.

La grandeza de la protagonista y dramaturga reinterpretando sus vivencias dejandonos ver los dolores que la marcaron y a la vez mostrandonos como la Argentina se iba resquebrajando como país con las políticas de una época. Años donde se ostentaba, principalmente a través de la televisión, una vida de lujos y glamour. Todo esto alejadísimo para los sectores más postergados. Un relato justamente crudo que no deja de tener actualidad, siendo ese el otro punto alto del espectáculo, porque no solo se queda en la crítica a ese pasado ya que la obra juega en el rol de ser memoria activa. Dejando una muestra clara de como desde el arte la guía hacia el futuro puede resultar sanadora.

 

Teatro El Alambique (Griveo 2350 – CABA)

Funciones: Jueves 06/11/2025 21 HS.

 

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