En su primer trabajo como director, Maito filma perros y gatos en todos los confines del mundo. Algunos en libertad  otros encerrados, otros son usados para trabajar. La película recorre distintos horizontes cinematográficos y geográficos: desde Azul hasta Ushuaia (donde aparecen los perros de trabajo), yendo por España  y en la célebre Isla de los Gatos, en Japón, donde viven un centenar de gatos y casi ninguna persona.

Desde el sentido de la imágenes “Retrato de propietarios” puede leerse como un llamado de liberación a los animales, y también del hombre, que vive en un mundo del trabajo que está en oposición a la libertad. Pero a pesar de ser un documental de observación, de alguna manera se teje una pequeña fábula. Para eso el director intenta generar cierto ambiente de ciencia ficción, que trabajo a ese fin particularmente desde el sonido (Irrumpen en el sonido documental realista, las radios analógicas, los ruidos de cables y el theremin). Por eso, entre el retrato de tantos animales en cadenas, aparecen los gatos silvestres de Japón, que parecen transmitir mensajes ominosos desde antenas antes de lo que el montaje revela como una huida masiva de mascotas. Pero esa historia, de todos modos, solo se insinúa, cada espectador la autoconstruye de acuerdo a sus propia percepción del material. 

“Retrato de Propietarios” es un documental observacional con algunos trazos de ficción, que se da a la hora de montar las imágenes. Pero a pesar de estar protagonizada por perros y gatos, es también un alegato contra el mundo del trabajo. Una experiencia sensorial, de imágenes y sonidos; una obra interesante y original que busca la metáfora permanente en la relación del animal con el entorno donde vive y su convivencia con los seres humanos.

Puntaje: 60/100.

 

 

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