Canción llévame lejos…. Crítica de “La Sequía” de Martín Jauregui.

Fran es una actriz famosa. Una noche, en una fiesta del jet set local Fran descubre que su pareja y manager, además de abusar de ella económicamente, la engaña. Fran escapa de la ciudad al desierto para transitar su propia “sequía”. En ese viaje de 72 horas y en soledad se deberá enfrentar a la pregunta: ¿Qué camino deseo tomar? Por Bruno Calabrese.

“Canción llevame lejos, donde nadie se acuerde de mi… quiero ser el murmullo de una ciudad que no sepa quien soy” reza Dárgelos en El Colmo de Babasónicos. Con la misma premisa, Martín Jauregui nos trae su opera prima “La Sequía”, protagonizada por Emilia Attias. Una mujer que quiere terminar con su vida anterior  y se larga al desierto, en Fiambalá, Catamarca. Ella es una estrella de la tele que aparentemente tiene todo, pero descubre que fue estafada económica y moralmente. Que confió en quien no debía. Que lo que consiguió y deseo toda su vida no la hace feliz y le repugna.

La particularidad de la película es que fue filmada utilizando la energía proveniente de paneles solares y minimizando el impacto ambiental de rodaje sobre el medio. Siguiendo a Fran (Emilia Attias), quien se interna en soledad por el desierto, bajo el sol abrasador, con su vestido de fiesta metalizado, su maquillaje, su cartera y sus sandalias de tacón. Abandona repentinamente una vida llena de frivolidad, con fiestas alrededor de celebridades locales al enterarse de que su pareja y manager no solo se aprovecha de ella económicamente sino que también la engaña. Voces fugaces retumban en la cabeza de Fran, que sirven para entender las razones de su huida. En las mismas se escuchan discusiones que dan cuenta del conflicto.

Durante tres días, Fran atraviesa lugares donde es poco reconocida, logrando que ella se sumerja en un viaje interior, donde se conocerá, con la voz de una productora (Adriana Salonia), frívola, como un espectro que la sigue a todos lados marcándole sus obligaciones, sus compromisos asumidos. Audios difusos nos marcan los dramas vividos por Fran en su vida: se escuchan discusiones, traiciones y presiones laborales que son consecuencia de la fama y éxito que a Fran le exigía cada vez más, apartándola de su propio ser. “La Sequía” es un viaje de reencuentro, hacia un lugar inhóspito, un canto poético por los hermosos paisajes del desierto catamarqueño.

Puntaje: 70/100.

 

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