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“Braschi TV Color” de Massimino & Casals. Crítica.

Tiempos Modernos

Después de su paso por varios festivales en Alemania, Reino Unido y Estados Unidos y participante del Festival Internacional de Cine Austral, “BRASCHI TV COLOR” es la concreción de un proyecto totalmente independiente, fruto del crowfunding.

BRASCHI TV COLOR” es un trabajo documental enteramente independiente que fue financiado a través de “Ideame”, una plataforma de crowfunding en donde quienes creen en lo valioso de la propuesta, pueden hacer pequeños aportes económicos para que los directores puedan ir avanzando en el proceso y concretar sus proyectos.

La idea era sumamente atractiva: conocer la historia es Enrique Braschi, un comerciante de Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, que con sus 95 años sigue trabajando diariamente en el negocio de toda su vida, reparando televisores de todo tipo.

Dentro de los trabajos documentales encontramos los que se dedican a desarrollar una cierta temática en forma expositiva, otros visibilizan temas que a veces quedan ocultos en la agenda de los medios y otro grupo, como es el caso de “BRASCHI TV COLOR”,  pincelan el retrato de un personaje. Dentro de este último grupo, lo más importante es poder encontrar una personalidad magnética, que a pesar de que el tema sea menor o casi trivial, su historia de vida, su carisma frente a la cámara nos dé ganas, como espectadores, de saber más y más.

Y los directores Valeria Massimino (también a cargo del guion) y Fer Casals han encontrado justamente ese personaje que atrapa: Braschi.

La vida de Enrique Braschi sirve además como excusa para que los directores planteen otros temas para abordar donde juegan un rol fundamental el paso del tiempo, los cambios sociales que han vivido tanto él como su esposa Hilda, la vida en pareja, el valor de tener un oficio –que hoy por hoy con la industrialización y la falta de lugares de capacitación profesional, fueron cayendo en desuso-, el avance tecnológico que rápidamente convierte en obsoletos a objetos que hasta hace poco tiempo eran considerados como tecnología de punta. Se permiten, además, atravesar otros temas más profundos y emocionales, como el tránsito de la vejez, los recuerdos, las etapas de la vida e inclusive, la propia idea de la muerte que está presente en muchos momentos, ya sea directa o implícitamente, en lo que cuentan los protagonistas.

Hablamos de protagonistas en plural, porque la figura de Enrique no sería la misma sin la compañía incondicional de Hilda, su mujer desde hace más de 70 años (¡¡se conocieron en el colegio primario!!) y que es quien marca el ritmo del relato en muchos momentos y que toma a su cargo la voz que cuenta, en primera persona, el rol de la mujer en el siglo pasado. Hilda compara su época con la actual –a las mujeres de aquel entonces no se les permitía estudiar- y remarca, por sobre todo, la independencia que han logrado las mujeres gracias a su inserción en el mercado laboral, escapando de ciertos sometimientos que implicaba el hecho de no contar con un ingreso económico.

Estos datos que marcan fuertemente los cambios que esta generación ha vivido (Enrique estudio por correo, sus comienzos arreglando televisores a domicilio, la anécdota de Hilda de los partos en la casa) son justamente los que van haciendo que el documental no sea meramente un simple retrato personal, sino que vaya creciendo a medida que se van desarrollando estos temas que aparecen en las anécdotas de sus protagonistas.

La sinceridad y la frescura que tanto Hilda como Enrique despliegan en sus anécdotas frente a la cámara, con total espontaneidad, son el principal capital con que cuentan Massimino y Casals para construir su trabajo. Se permiten también un espacio para el humor y es imposible resistirse a la ternura que aparece cuando, pudorosamente, no quieren hablar de su intimidad, como cuando Hilda recuerda como el momento más importante de su vida a la noche de bodas, y comparten con Enrique miradas cómplices pero sin revelar detalles.

“BRASCHI TV COLOR” reúne también a tres generaciones, dado que Mario –el hijo de Hilda y Enrique- y Nico –el nieto- aparecen en el documental sosteniendo esa idea de la transmisión del oficio de generación en generación, otro de los grandes capitales humanos que se fue perdiendo en los usos y costumbres y no se ha valorado como conocimiento y aprendizaje: esto que no se enseña en ninguna institución formal pero que va pasando como legado, transfiriéndose de una generación a otra.

Casals y Massimino captan el alma de estos personajes y el relato fluye en un blanco y negro radiante –el dúo de realizadores proviene del ámbito de la fotografía y es notable la precisión de los encuadres y la elección de los planos-, acompañados por la música de Leo Caruso que al ritmo de algunos bandoneones va delineando el tono porteño para acompañarnos en este viaje al pasado que no hace más que recordarnos de la fugacidad del presente y el inexorable paso del tiempo que lo va modificando todo.

 

Puntuación

Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Música
Guion

En un radiante blanco y negro Massimino & Casals proponen un viaje en el tiempo, los recuerdos y los cambios generacionales en la figura de Enrique Braschi que con 95 años atiende cotidianamente su local de reparación de televisores.

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