“Bodas de sangre” Crítica. Ser y Deber Ser

La puesta dirigida por Vivi Tellas brilla con un talentoso elenco

Las salas del teatro San Martín tienen una mística histórica cuando se trata de interpretar a los clásicos. Este es el caso de Bodas de Sangre, de Federico García Lorca, cuya puesta dirigida por Vivi Tellas se estrenó en la sala Martín Coronado, y se presentará de miércoles a domingos a las 20 horas.

La tragedia, inspirada en el crimen de Níjar ocurrido en 1928, se centra en la Andalucía rural, en donde el matrimonio por interés y el poder chocan con el verdadero amor y el deseo. La madre del novio llega a la casa del padre de la novia para casarlos, sin saber que ella ama a otro.

Vivi Tellas tiene una mirada propia de las obras que hace y esta no es la excepción, la puesta mezcla una porción de minimalismo escenográfico -de la mano de Guillermo Kuitca-, que se rompe con un gran bosque que se eleva desde el tercer subsuelo al empezar el segundo acto, con la cuasi constante presencia de los actores en escena como si fueran testigos silenciosos de los hechos.

De esta forma siempre quedan centradas las actuaciones de un elenco que sobresale, empezando por María Onetto, quien ya trabajó con la directora en La Casa de Bernarda Alba. Ella interpreta con creces a la madre, ese ser que intuye la tragedia pero que la vive día a día con el temor de la muerte de su hijo y a quedarse verdaderamente sola. Por su parte, el personaje de Miranda de la Serna es la novia, quien se debate entre su deber y su deseo (ganando más este último) con un ímpetu que atrae al escenario. Por último, pero no menos importante Nicolás Goldschmidt es Leonardo, el único que tiene un nombre propio en la obra; juega muy bien en los márgenes entre la agresividad y la sensibilidad. Bodas de Sangre está formado con un elenco diverso y talentoso, el cual es un placer de ver en escena.

La música original de Diego Vainer sitúa en espacio al espectador, al igual que las maravillosas interpretaciones de la cantaora Nina Loureiro y los bailarines Pablo Lugones y Eugenia Roces. En esos momentos es donde más se respira el aire español digno de García Lorca.

El significado del vestuario es un párrafo aparte. El diseño de Pablo Ramírez se centra en los negros con justos dejos de coloración. Hasta el vestido de novia parece de luto, dejando la pureza del blanco para cuando está con su amante. El análisis de todos los elementos de la puesta son igual de impresionantes que la obra en sí.

El único detalle que se observa de la misma es la cantidad de veces que sube y baja el telón en los cambios de escena; le quitan ritmo y puede hacerse un poco larga para las dos horas, con intervalo incluido, que ya tiene.

Bodas de Sangre es LA obra teatral de Federico García Lorca, cuya puesta mantiene una importante energía constante que se desahoga en ese grito final. Está centrada en las mujeres, las que sufren por amor y por muerte, las engañadas, las que cumplen su rol y las que quieren romperlo a pesar de todo. El mundo es de ellas y saldrán a buscarlo a capa y espada.

Calificación

Dirección
Texto
Actuación
Iluminación
Escenografía y Vestuario

Más allá de unos pequeños detalles, Bodas de Sangre es una obra impactante visualmente con grandes actuaciones de sus protagonistas.

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Maria Paula Iranzo

Periodista, Locutora, Actriz de Voz, Artista. Fan de Marvel, Guillermo del Toro y William Shakespeare. More »

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